Domingo, 07 Abril 2013 10:33

Rosario y Santa Fe se han convertido en dos de las ciudades de mayor nivel de violencia de la Argentina. Situación agravada por no existir un buen diagnóstico del problema ni algún plan de ataque al mismo, sólo acciones aisladas. Lamentablemente el mayor esfuerzo está orientado a endilgar las responsabilidades en otros, sin asumir las propias.

Por supuesto que este no es un problema sólo de estas ciudades, ni de la provincia de Santa Fe, ni de Argentina. Más motivo para concluir que ante la violencia o la inseguridad no alcanzan las frases rimbombantes, sea para acusar al otro, sea para anunciar alguna realización que en realidad no cambia nada.

Martes, 21 Febrero 2012 13:35

El aumento de la dieta de diputados produjo una multitud de críticas, especialmente fuertes desde los medios de comunicación hegemónicos, por reconocidos opinólogos opuestos al kircherismo. Por otro lado, no es necesaria ninguna encuesta para detectar que dichas críticas han encontrado buena aceptación en gran parte de la población.

Un típico exponente de estos (des)formadores de opinión, Nelson Castro, afirmó que

"La decisión (…) de disponer un aumento de la dieta de los legisladores en un 100% ha producido indignación.” (…) “ese aumento en un nivel que excede y por lejos a aquel a cuál están sometidos el resto de los pobladores. Las paritarias están todas en 20% y 25%. Uno hubiera entendido si se subían un 25%. Este 100% produce indignación”. Y corona: “uno entiende que un legislador debe ganar muy bien, también un maestro, un médico, un policía. Son todos funcionarios del Estado” (*).

 Similares afirmaciones podemos encontrarlas en el otro extremo del arco político. Por ej., el Frente de Izquierda en voz de su candidato a vicepresidente, Christian Castillo, dirigente del PST, cuestiona el aumento y afirma que “todo funcionario tiene que ganar lo mismo que un docente o un obrero”.

Es un escándalo; cualquier trabajador que vio la noticia se indignó profundamente, porque acá se le está diciendo que se le pone un techo salarial del 18%, o a lo sumo le dan el 24” “Quieren justificar salarios de entre 30 y 35.000 pesos que tiene una funcionalidad: un Parlamento con diputados que tienen esos ingresos es un Parlamento de personas (...) completamente alejadas de las condiciones de vida del pueblo trabajador (…) En la campaña electoral del Frente de Izquierda sostuvimos, y fue uno de nuestros spot, que cualquier funcionario político tenía que ganar lo mismo que un docente o un obrero metalúrgico especializado.” (**)

Pino Solanas cambió su tradicional “es un escándalo” por es “un abuso” y denunció que el aumento es un “acuerdo entre todos los bloques mayoritarios: el oficialismo, el radicalismo, el PRO, el FAP”, y agregó que

no se puede justificar de ninguna manera un aumento que vaya más allá de la media que discute de ajustes salariales el conjunto de los trabajadores. Es poco ético. Tras cartón, te digo que los sueldos de los legisladores, comparados con los del resto de la administración pública y con legisladores provinciales y municipales, está hiperretrasado. Un legislador provincial gana entre $25 y $30.000; un concejal, $20.000 o más; un director de repartición ministerial, entre $25 y $30.000; un juez federal gana $35-$40.000; un juez de la corte suprema gana $55-$60.000. Un ministro gana más de $40.000. Yo cobré de bolsillo $12.000. Jamás me quejé” (***).

Más allá del tema de los porcentajes, que es algo relativo, la cuestión es el monto real que queda. ¿Es mucho que ganen entre 28.000 y 35.000 pesos? ¿Cuánto deberían ganar?

La afirmación que los legisladores deben ganar lo mismo que un docente o un obrero es simpática y seguramente puede concitar mucha adhesión en la población. Pero bajo la apariencia de un mayor igualitarismo, lo que esconde es un profundo antidemocratismo y un apoyo a lo peor del liberalismo.

No puede extrañar que personajes que históricamente han sido progolpistas o simpatizantes de los gobiernos más reaccionarios y represores reclamen que los salarios de los legisladores no sea muy distinto a lo de un maestro o de un policía. Para ellos lo mejor sería que no existiera el parlamento. Y si existe, cuando más devaluado y desjerarquizado esté, mejor.

Sábado, 29 Octubre 2011 12:01

 (Reflexiones sobre la historia inmediata argentina y lo que se viene)

“La democracia es buena si es de elite, o si sirve para mantener y acrecentar los poderes económicos instituidos. Si no, es totalitarismo o populismo demagógico”. Tal es el una de las concepciones dominantes en Argentina sobre la democracia y el voto popular, aunque rara vez se expresará con esa claridad.

La antipolítica, como estrategia de dominación, tiene su correlato en un modelo de democracia que en vez de posibilitar a los sectores populares participar y ejercer alguna cuota de poder, sirve para quitárselos y para legitimar medidas en contra de ellos.

El último proceso electoral nos da una oportunidad única para poner en evidencia de qué manera, durante estos últimos 100 años, se han construido dispositivos que quitan el poder a la gente común, e incluso mediante qué formas esta gente común cede su poder a los grandes grupos dominantes.

¿Democrático? ¿Antidemocrático?