Viernes, 21 Noviembre 2014 22:32

 Santa Fe no da para más. Si es incapacidad o complicidad del gobierno socialista-radical a esta altura de los acontecimientos carece de relevancia y todo indica

la mezcla de las dos cuestiones. Si en otros lugares del país hay violencia e inseguridad, Santa Fe rompe todos los records y el descontrol sobre la policía, el narcotráfico y la delincuencia va en aumento.

 Ayer asesinaron a Norma Bustos, una madre que perdió el hijo el año pasado y que no se calló y denunció a los asesinos. Y todo fue casi como una crónica de una muerte anunciada donde la responsabilidad del gobierno santafesino es gravísima. norma bustos asesinada20112014 fotolacapital-436x326

 A la detención, desaparición seguida luego de asesinato de Franco Casco, donde se visualiza la libertad del accionar criminar de sectores de la policía en complicidad con el poder judicial, el gobierno y hasta de un periodismo comprado por ellos, hoy asistimos a algo ya debería ser tapa de los diarios, porque no es tampoco cualquier crimen.

 Juzguen ustedes sobre estos datos (sacados del diario La Capital, sección policial):

"Llamado de auxilio.Una mañana de septiembre de 2008 una mujer llamó a La Capital para contar sobre la espiral de violencia que imperaba en la zona donde vivía. "Vengan al barrio. Queremos contarles que sólo queremos vivir en paz, pero no podemos más. Tenemos miedo". Era Norma, quien abrió la humildad de su casa para que diez vecinos hablaran entonces con un cronista de este diario. Por entonces el tema de la narcoriminalidad sólo lo abordaban pocos periodistas y ocupaba espacio en algunos medios. En aquella charla estaba Lucas, su único hijo.

Cuatro años y cuatro meses después, el domingo 27 de enero de 2013, a Lucas lo mataron a balazos de ametralladora a 30 metros de su casa. Tenía 25 años. "A la 1.15 escuché la ráfaga de disparos y salté de la cama con mi marido. Pensé en Lucas y salí en bombacha y remera a buscarlo. Cuando llegué a la esquina (de Pavón y Santa Rosa de Lima) vi al auto plateado del que le seguían disparando. Me puse un pantalón y volví a buscar a Lucas. Estaba tirado en el patio de la casa de una vecina. Cuando le corrí el cabello con mi mano le vi la herida en la cabeza. Uno de mis dedos entraba en el hueco que dejó el balazo", contó Norma. Y apuntó como homicidas a los hermanos Milton y José Damario, dos pesados ligados al mundo de la droga que viven a sólo 200 metros de su casa."

Pero nada hizo ni el poder judicial, ni la policía por encarcelarlos. Aunque luego caerían presos por otro motivo:

Domingo, 07 Abril 2013 10:33

Rosario y Santa Fe se han convertido en dos de las ciudades de mayor nivel de violencia de la Argentina. Situación agravada por no existir un buen diagnóstico del problema ni algún plan de ataque al mismo, sólo acciones aisladas. Lamentablemente el mayor esfuerzo está orientado a endilgar las responsabilidades en otros, sin asumir las propias.

Por supuesto que este no es un problema sólo de estas ciudades, ni de la provincia de Santa Fe, ni de Argentina. Más motivo para concluir que ante la violencia o la inseguridad no alcanzan las frases rimbombantes, sea para acusar al otro, sea para anunciar alguna realización que en realidad no cambia nada.

Jueves, 12 Abril 2012 10:11

La inseguridad y la violencia que vemos y padecemos en Argentina son temas que están en el tope de las preocupaciones de mucha gente. También es una de las acusaciones favoritas que hace la oposición al actual gobierno, o a los actuales gobiernos, pues los provinciales también tienen sus responsabilidades y son interpelados por las oposiciones locales que no siempre coinciden con las nacionales.

Al mismo tiempo, quienes se defienden de las críticas dirán que el problema viene de antes o que existe pero está muy magnificado, y traerán a colación datos ciertos que muestran que la sensación de inseguridad es mucho mayor en Argentina que en otros países que están evidentemente peor que Argentina (caso México, Colombia, Brasil, por mencionar sólo algunos). O que están haciendo esto y lo otro para mejorar las cosas, lo que también suele ser cierto en muchos casos, pero lamentablemente sin obtener los resultados esperados.