Jueves, 29 Agosto 2013 12:05

Aunque aún no se perciba plenamente, el predominio del neoliberalismo mundial en estas últimas cuatro décadas no sólo afectó la economía y la condición social de la mayoría de la población, sino que también a la propia democracia y a la participación ciudadana en ella.

Todos aceptamos que la democracia, incluso con sus imperfecciones, es mucho mejor que cualquier dictadura, pero no todos tenemos la misma idea sobre qué es, qué y cómo puede ser y sobre qué poderes aplicarla y cómo. Y desacordamos aún más en sobre qué, cómo y cuándo se participa en ella, lo que, por otro lado, la define realmente.

Martes, 21 Febrero 2012 13:35

El aumento de la dieta de diputados produjo una multitud de críticas, especialmente fuertes desde los medios de comunicación hegemónicos, por reconocidos opinólogos opuestos al kircherismo. Por otro lado, no es necesaria ninguna encuesta para detectar que dichas críticas han encontrado buena aceptación en gran parte de la población.

Un típico exponente de estos (des)formadores de opinión, Nelson Castro, afirmó que

"La decisión (…) de disponer un aumento de la dieta de los legisladores en un 100% ha producido indignación.” (…) “ese aumento en un nivel que excede y por lejos a aquel a cuál están sometidos el resto de los pobladores. Las paritarias están todas en 20% y 25%. Uno hubiera entendido si se subían un 25%. Este 100% produce indignación”. Y corona: “uno entiende que un legislador debe ganar muy bien, también un maestro, un médico, un policía. Son todos funcionarios del Estado” (*).

 Similares afirmaciones podemos encontrarlas en el otro extremo del arco político. Por ej., el Frente de Izquierda en voz de su candidato a vicepresidente, Christian Castillo, dirigente del PST, cuestiona el aumento y afirma que “todo funcionario tiene que ganar lo mismo que un docente o un obrero”.

Es un escándalo; cualquier trabajador que vio la noticia se indignó profundamente, porque acá se le está diciendo que se le pone un techo salarial del 18%, o a lo sumo le dan el 24” “Quieren justificar salarios de entre 30 y 35.000 pesos que tiene una funcionalidad: un Parlamento con diputados que tienen esos ingresos es un Parlamento de personas (...) completamente alejadas de las condiciones de vida del pueblo trabajador (…) En la campaña electoral del Frente de Izquierda sostuvimos, y fue uno de nuestros spot, que cualquier funcionario político tenía que ganar lo mismo que un docente o un obrero metalúrgico especializado.” (**)

Pino Solanas cambió su tradicional “es un escándalo” por es “un abuso” y denunció que el aumento es un “acuerdo entre todos los bloques mayoritarios: el oficialismo, el radicalismo, el PRO, el FAP”, y agregó que

no se puede justificar de ninguna manera un aumento que vaya más allá de la media que discute de ajustes salariales el conjunto de los trabajadores. Es poco ético. Tras cartón, te digo que los sueldos de los legisladores, comparados con los del resto de la administración pública y con legisladores provinciales y municipales, está hiperretrasado. Un legislador provincial gana entre $25 y $30.000; un concejal, $20.000 o más; un director de repartición ministerial, entre $25 y $30.000; un juez federal gana $35-$40.000; un juez de la corte suprema gana $55-$60.000. Un ministro gana más de $40.000. Yo cobré de bolsillo $12.000. Jamás me quejé” (***).

Más allá del tema de los porcentajes, que es algo relativo, la cuestión es el monto real que queda. ¿Es mucho que ganen entre 28.000 y 35.000 pesos? ¿Cuánto deberían ganar?

La afirmación que los legisladores deben ganar lo mismo que un docente o un obrero es simpática y seguramente puede concitar mucha adhesión en la población. Pero bajo la apariencia de un mayor igualitarismo, lo que esconde es un profundo antidemocratismo y un apoyo a lo peor del liberalismo.

No puede extrañar que personajes que históricamente han sido progolpistas o simpatizantes de los gobiernos más reaccionarios y represores reclamen que los salarios de los legisladores no sea muy distinto a lo de un maestro o de un policía. Para ellos lo mejor sería que no existiera el parlamento. Y si existe, cuando más devaluado y desjerarquizado esté, mejor.

Lunes, 14 Noviembre 2011 00:48

Si la política es un arte o no,  puede ser motivo de discusiones, lo mismo que las dos palabras sueltas. Qué es el arte, y qué es la política no son temas fáciles ni sencillos y menos aún consensuados. Pero lo más difícil de todo no es filosofar sobre ello, sino hacerlo, ayudar  a transformar, salir de meros comentaristas e intérpretes para zambullirse en la lucha por los cambios concretos.

¿Y cómo se produce política hoy? ¿cómo se producen ideas? ¿por dónde pasan los ríos subterráneos que vivifican nuestros pueblos?.

Sin pretender con esto subestimar los muchos y buenos blog que hay, quisiera llamar la atención de uno, que nos puede ayudar a quienes no frecuentamos la blogesfera, a percibir algo muy importante que seguramente está en muchos más. Me referiré a “artepolitica”

Se encuentran en él muchos artículos donde se evidencia un esfuerzo de análisis y de honestidad intelectual, que aportan a mejorar la visión e información que podemos tener de las cosas, esto con idependencia del tema, y de si uno coincide o no con el autor. Y en este sentido, hay también otros blog que son muy buenos, o con artículos muy buenos. Pero lo que me llamó la atención de artepolítica es la “trastienda” del articulo: los comentarios y discusiones que se suelen desarrollar, al menos en varios de los artículos que leí, con cierto respeto y profundidad.

Acostumbrado a leer y dejar de leer comentarios en diarios on line, intolerantes, superficiales, chavacanes, agresivos, racistas, encontré otra cosa en artepolítica, incluso la cohexistencia de opiniones muy contrapuestas y de tratos a veces poco amables, pero con el esfuerzo siempre presente de argumentar.

artepoliticaPero eso no es todo.

Si me decido a escribir esto, y a abusar de la amabilidad y paciencia de quienes lo lean, es porque creo que en esa “trastienda” de los artículos, o mejor aún, en esa comunidad de personas que se dedican luego a comentar, criticar, discutir lo escrito por unos y otros, hay una producción política que es importante, que debería trascender más, no sólo por los aportes de contenidos allí expresados, sino también por el estímulo en lo metodológico.

Sábado, 29 Octubre 2011 12:01

 (Reflexiones sobre la historia inmediata argentina y lo que se viene)

“La democracia es buena si es de elite, o si sirve para mantener y acrecentar los poderes económicos instituidos. Si no, es totalitarismo o populismo demagógico”. Tal es el una de las concepciones dominantes en Argentina sobre la democracia y el voto popular, aunque rara vez se expresará con esa claridad.

La antipolítica, como estrategia de dominación, tiene su correlato en un modelo de democracia que en vez de posibilitar a los sectores populares participar y ejercer alguna cuota de poder, sirve para quitárselos y para legitimar medidas en contra de ellos.

El último proceso electoral nos da una oportunidad única para poner en evidencia de qué manera, durante estos últimos 100 años, se han construido dispositivos que quitan el poder a la gente común, e incluso mediante qué formas esta gente común cede su poder a los grandes grupos dominantes.

¿Democrático? ¿Antidemocrático?