Domingo, 02 Noviembre 2014 22:57

Lo que pasó con Franco Casco no es cualquier hecho, cualquier muerte. No estamos hablando de un asesinato más, o una desaparición seguida de muerte más, hechos de por si aberrantes y condenables. Estamos hablando del quiebre total del gobierno o desgobierno santafesino que con su “modelo” y sus ideas de “país normal” ha llevado a que las dos principales departamentos de Santa Fe, Santa Fe y Rosario, batan todos los records del país en asesinatos, hechos de violencia, robos, cantidad de bunker que venden drogas y funcionarios policiales vinculados a diversos delitos. Mientras la media de asesinatos cada cien mil habitantes en Argentina es menor a 6, en Rosario superan los 23.

Pero si todo aquello es gravísimo, a pesar o gracias a que buena parte de la ciudadanía los sigue premiando con sus votos, lo ocurrido con el joven Franco Castro es el quiebre total del cual no hay retorno. Estamos en presencia de un nivel de degradación gubernamental - policial que recuerda las peores épocas: estamos en presencia de un detenido-desaparecido, pero no en dictadura, en democracia. Y un detenido desaparecido que. ahora lo sabemos, fue asesinado aunque no ocultaron tan bien el cadáver, pues terminó apareciendo flotando en el río, con un alto grado de descomposición, por lo que se especula que llevaría más de 20 días asesinado.

La desinformación -y silencios- que se produjeron en esta veintena de días por parte de la policía, del gobierno de Santa Fe, del Poder Judicial y de los medios de comunicación son escandalosos. Nomás recordemos que hasta un día antes del hallazgo de su cadáver en la prensa el gobierno “informaba” que había tres testigos que habían visto a Franco con vida el domingo y les había pedido ropa y comida para viajar a Buenos Aires.

Jueves, 27 Marzo 2014 08:31

Cuando durante los primeros años del gobierno del socialista Binner se evidenció un crecimiento de la violencia, la inseguridad, la impunidad y el narcotráfico, la primera conclusión que uno sacaba era que la política de este frente socialista-panradical no sabía cómo enfrentar esos problemas y que era impotente para manejar a toda la policía que tenía a sus órdenes.

 Así como se notaba su negligencia e indiferencia con temas como el educativo, donde seguía imponiendo a las escuelas la política neoliberal de los noventa, o su negligencia e indiferencia sobre enfrentar los problemas sociales-económicos estructurales de la provincia, era evidente su simpatía y sumisión con  los grandes grupos económicos y los grandes poseedores de tierras, y su gran servilismo al pool sojero y agroexportador. Entonces, muchos pensamos de buena fe que su conducta para con el delito organizado y las redes de contención y apañamiento a los sectores corruptos policiales y judiciales, se debía a que su soberbia y autismo era tan grande como su incapacidad y negligencia. Y que la provincia le quedaba grande. Se sabe que no hay peor cosa que un mono con una navaja.

Domingo, 07 Abril 2013 10:33

Rosario y Santa Fe se han convertido en dos de las ciudades de mayor nivel de violencia de la Argentina. Situación agravada por no existir un buen diagnóstico del problema ni algún plan de ataque al mismo, sólo acciones aisladas. Lamentablemente el mayor esfuerzo está orientado a endilgar las responsabilidades en otros, sin asumir las propias.

Por supuesto que este no es un problema sólo de estas ciudades, ni de la provincia de Santa Fe, ni de Argentina. Más motivo para concluir que ante la violencia o la inseguridad no alcanzan las frases rimbombantes, sea para acusar al otro, sea para anunciar alguna realización que en realidad no cambia nada.