Brasil reivindica a João Goulart; las cúpulas militares, no.

 Nuestros pueblos están llenos de ejemplos históricos donde las minorías más poderosas, con sus lacayos de turno, atentan contra los intereses de la mayoría de la población, sin importarles el medio.

Así fue como un 31 de marzo de 1964 Brasil sufre un nuevo golpe militar y se instaura una dictadura que continúa hasta 1985. En ese entonces el presidente elegido democráticamente era João Goulart. Ocurría que Goulart, hijo de un terrateniente brasileño, tenia ideas demasiadas distintas a las de la oligarquía brasileña: consideraba necesaria una gran intervención del Estado, pensaba que los salarios mínimos debían ser más altos, impulsa una reforma agraria masiva, prioriza la salud popular y la educación, realizando un gran combate al analfabetismo, aumenta el impuesto a las rentas y exige a las empresas multinacionales que debían invertir sus ganancias en brasil.

Varias de estas medidas eran suficientes para resultar muy molesto, a pesar de que en realidad no propiciaba ninguna revolución. Y hubo más. Se negó a realizar una política de alineación con EEUU en su guerra fria con el bloque soviético; entre  otras se niega a apoyar una invasión a Cuba, propuesta por el presidente estadounidense John F. Kennedy.

La derecha tomó cartas en el asunto, y con el apoyo político de EEUU -no podría ser de otra forma- las fuerzas armadas lo deponen. Pero la historia es más compleja, y si bien siempre se habló de golpe militar, como siempre se denominaban los golpes de aquí, lo cierto, también como los golpes de aquí, es que los mismos tenían un fuerte componente civil. Tanto es así, que fue el propio parlamento brasileño que en una sesión legislativa despoja del mandato a Goulart.Brasilgolpeagoulart1964efecint

La excusa para hacerlo era pueril, que se había ausentado del país sin permiso del poder legislativo, lo que era falso, por otro lado, pues en realidad Goulart se encontraba en una de las provincias (Estados lo llaman allí), Río Grande do Sul, tratando de conseguir apoyos para resistir el golpe de estado que había comenzado.

Es interesante estudiar lo que pasó aquellos días, las campañas desestabilizadoras de los medios hegemónicos y de la mayoría del arco político.

El golpe no fue contra Jango ((así lo llamaban cariñosamente)), sino contra sus propuestas de reformas para (beneficiar a) los sectores marginados”, afirmó su hijo en el discurso pronunciado ayer en el recinto de la Cámara alta.

Mi padre fue injustamente destituido por el golpe cívico-militar de 1964, y hoy, casi 50 años después (se reconoce) la triste mancha del Congreso al legalizar la dictadura y la instalación del Estado de Excepción”, aseveró el representante de la familia Goulart. (http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-235998-2013-12-19.html)

 El 18 de este último mes de 2013, el Congreso brasileño, por unanimidad, hace una reparación histórica: anula aquella sesión y devuelve simbólicamente el mandato a Goulart, fallecido -probablemente envenenado- en Corrientes, Argentina, en 1976, donde se encontraba exiliado.

En la ceremonia de los otros días, uno de los oradores, el senador Randolfe Rodrigues, señaló que:

la devolución simbólica del mandato “desenmascara un acto frívolo del Congreso Nacional que, en aquel momento, destituyó un presidente”.

La anulación de esa farsa no tiene efectos prácticos sobre los males practicados por la dictadura. No repara la tortura, los crímenes, todo lo que ocurrió en 21 años de dictadura. Pero trae el simbolismo de un rescate histórico”

Pero la emotiva ceremonia tuvo otro hecho simbólico: los tres altos jefes militares que comandan comandan las tres fuerzas armadas brasileras, presentes en la ceremonia, en los momentos de los aplausos se negaron a hacerlo.

Los tres comandantes, que están en sus cargos desde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (contra quien también montaron un conato de insubordinación cuando se rozó la agenda de derechos humanos), repitieron la semana pasada en la solemnidad realizada en el palacio semiesférico del Poder Legislativo de Brasilia el mismo desplante de 2011, cuando permanecieron de manos cruzadas mientras Dilma, decenas de familiares de desaparecidos y una delegación argentina encabezada por el fallecido secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde aplaudían la creación de la Comisión de la Verdad” (ver fuente)

El periodista Luiz Claudio Cunha entrevistado por Página/12 manifestó que “Creo que lo sucedido el último jueves en el Congreso fue algo más que un gesto de insolencia, me parece que ese comportamiento de los mandos militares estuvo al borde de la insubordinación a la presidenta y a los poderes de la república”.

Y en realidad fue una provocación

Para Luiz Claudio Cunha, la corporación militar acendró sus instintos revanchistas luego de la llegada al gobierno de la “ex guerrillera y hoy comandante en jefe de las fuerzas armadas Dilma”.

Hasta hace algún tiempo los generales se mostraban incómodos con algunos intentos revisionistas de la dictadura, pero ahora se los ve ostensiblemente irritados contra la demanda de verdad y justicia, como lo revela la actitud del comandante del ejército Peri con su omisión durante los aplausos en el Congreso. Y antes se vio esa misma irritación en la postura prepotente del general Carlos Bolívar Goellner, cuando participó del entierro definitivo del presidente Goulart, este 6 de diciembre en São Borja.”

Jefe del Comando Militar del Sur, con jurisdicción sobre las fronteras con la Argentina, Uruguay y Paraguay, el general Bolívar Goellner declaró en São Borja su plena reivindicación de la sedición que derribó a Jango Goulart en 1964. “No hay nada de que retractarse, no hay ningún error histórico, la historia no comete errores, la historia es la historia”, provocó el general ante la consulta de la prensa el día en que se realizaba el segundo y definitivo entierro de Goulart, a 37 años de su fallecimiento en el exilio argentino.

No es un hecho menor que nadie en Brasilia haya puesto en caja al verborrágico y rechonchón general Bolívar Goellner. Hubo un silencio vergonzoso de parte de su jefe inmediato, el comandante del ejército Peri, y también del jefe de ambos, el ministro de Defensa, Celso Amorim”, plantea Cunha. Y añade un dato inquietante, el sonoro Bolívar Goellner, de 63 años, “tiene una ficha limpia en materia de violación de los derechos humanos, ya que cuando llegó la dictadura él tenía 14 años y ésta terminó cuando había cumplido 35”, pero pese a ello está “atrincherado en la defensa del régimen”. Corolario: no hay depuración ideológica entre los cuadros militares brasileños unidos en la reivindicación del terrorismo de Estado y contra los intentos por reconstruir la memoria. (ver fuente)

 Goulart tras el golpe se exilió en Uruguay y luego, en 1973, fue invitado por Perón para ir a vivir a Buenos Aires. Fue, pero la “Triple A” intentó un atentado por lo que se recluyó en Mercedes, Corrientes, donde fallece el 6 de diciembre de 1976, supuestamente por un paro cardíaco. La noticia de su muerte y funeral fue censurada en Brasil.

No obstante existen hasta la actualidad sospechas por parte de sus familiares, correligionarios políticos y otras personalidades de que Goulart murió asesinado por agentes de la Operación Condor. De hecho, a Goulart no le fue realizada necropsia antes de su entierro, generándose así la sospecha que fue envenenado: “No me acuerdo si usamos Isordil, Adelpan o Nifodin. Conseguimos colocar un comprimido en los remedios importados de Francia. Goulart no podía ser examinado por 48 horas o esa sustancia sería detectada”, reconoció el represor uruguayo Neira Barreiro en una entrevista sin saber que estaba hablando con el hijo del ex presidente de Brasil (...). Joao Goulart fue sepultado, sin autopsia, en su ciudad natal de Sao Borja, en el estado de Rio Grande do Sul. Barreiro afirma que el veneno fue preparado por un médico legista uruguayo, Carlos Miles, quien más tarde también fue asesinado.1 A su vez el 23 de Junio del 2000, fue presuntamente asesinado el ex piloto y amigo personal de Goulart, el uruguayo Ruben Rivero cuando se dirigía desde Buenos Aires al Uruguay a testificar en un juicio que implicaba un supuesto robo de acciones a una empresa de Goulart por valor de 20 millones de dólares." (http://es.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Goulart)

 

Anexo de datos históricos:

 “El golpe fue ampliamente apoyado por periódicos cómo O Globo, Jornal do Brasil y Diario de Noticias, por gran parte del empresariado, de los propietarios rurales, parte de la Iglesia Católica, varios gobernadores de estados importantes (de Guanabara, de Minas Gerais, y de São Paulo ) y amplios sectores de clase media. Uno de los motivos para el golpe fue la campaña que estos medios de comunicación hicieron, con miras a convencer las personas que Goulart llevaría Brasil a un gobierno similar al de la Unión Soviética y de la República Popular China, es decir, comunista,(...), mientras se decía que "lo que es bueno para los Estados Unidos es Bueno para Brasil". Los propietarios de tierras y los empresarios también deseaban el control de la crisis económica. El temor de "izquierdización" era compartido por Estados Unidos, siendo que el gobierno estadounidense ofreció apoyo logístico de su flota naval en el Océano Atlántico para auxiliar a los golpistas en caso de que se precipitase una resistencia armada de Goulart o sus aliados contra el golpe. La noticia del golpe fue recibida con alivio por el gobierno de Washington, satisfecho por saber que Brasil no seguiría el mismo camino de Cuba.” http://es.wikipedia.org/wiki/Golpe_de_Estado_en_Brasil_de_1964

Breve descripción de aquellos días:

(extraído de http://www.ecured.cu/index.php/Golpe_de_estado_contra_Joao_Goulart)

El desempleo, la inflación y el hambre aumentaron las tensiones sociales en el país. El 13 de marzo de 1964, un discurso en Central do Brasil a 150 mil personas, Jango anunció las reformas, como la nacionalización de las refinerías de petróleo y la expropiación de tierras para la aplicación de la reforma agraria. JoaoGoulart y KennedyEl 19 de marzo, en Sao Paulo, se organizó la protesta "Familias para la Libertad con Dios", cuyo objetivo era movilizar a la opinión pública contra el gobierno de Jango y la política que, según ellos, culminará con el despliegue de “un régimen comunista totalitario en el Brasil”.
Después de la sublevación de los marineros y el Automóvil Club de expresión en Brasil, lo que representa una caída de la jerarquía militar, el 31 de marzo de 1964 el general Olimpio Mourão Filho comenzó el movimiento de las tropas hacia Río de Janeiro, causando el comienzo de la "Revolución Redentora" o golpe de 1964 que derrocó al gobierno de João Goulart, de acuerdo con defender la democracia en la Constitución de 1946. El presidente Jango se refugió en el Rio Grande do Sul.
El 2 de abril, el Congreso Nacional declaró la vacante de João Goulart en la posición del presidente y la apertura de la posición del jefe de la nación al Presidente de la Cámara de Diputados, Ranieri Mazzilli.
El 10 de abril, João Goulart había revocado sus derechos políticos de 10 años, después de la publicación del Acta Institucional se exilió en las explotaciones agrícolas de propiedad personal en Uruguay. 

La intervención de Washington en el golpe al presidente brasileño Joao Goulart se hizo evidente, los militantes y dirigentes de izquierda afirman que Estados Unidos ayudó a los militares y políticos golpistas que derrocaron al ex presidente brasileño Joao Goulart, en 1964.
El entonces embajador estadounidense, Lincoln Gordon, redactó, a finales de 1963, un informe titulado "Un plan de contingencia para Brasil", en el que planteaba posibles escenarios políticos. Por un lado, Gordon describía el riesgo de una revuelta "de extrema izquierda" incluso, de una "intervención comunista" en el país con el apoyo de la ex - Unión Soviética y Cuba. Por el otro lado, el diplomático planteaba la posibilidad que Goulart fuera "convencido" de dejar el poder por fuerzas "constructivas". En su lugar, adelantaba, asumiría el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Ranieri Mazilli.
Tres meses y medio después de que Gordon enviara este informe al entonces consejero de seguridad nacional de La Casa Blanca, estalló el Golpe de Estado en Brasil.
Los golpistas justificaron el golpe aludiendo al deseo del Presidente Goulart de modificar la Constitución para mantenerse en el poder. Según tal argumento, el motivo del golpe era “salvar el orden constitucional en Brasil”.
Joao Goulart había sido un rico agricultor, que había ido simpatizando con las demandas hechas por los trabajadores agrícolas e industriales, aumentando su salario mínimo. Éstas y otras medidas establecidas a favor de las clases populares antagonizaron a la oligarquía brasileña, que acusó (sin ninguna evidencia) a Goulart de querer establecer un sistema político comunista. El presidente Goulart fue expulsado del Palacio Presidencial y del país.
Nunca se documentó, por cierto, que el Presidente Goulart intentara cambiar la Constitución para permanecer en el poder. Tal falta de evidencia no fue obstáculo para que los mayores medios de información de Estados Unidos (desde el The New York Times en el Este del país hasta el Los Angeles Times en el Oeste) informaran de lo ocurrido según la visión de los golpistas, explicando el golpe como un acto percibido como necesario para mantener la Constitución brasileña.
Desarrollo de los hechos
El presidente João Goulart acababa de anunciar la reforma agraria, la nacionalización de las refinerías de petróleo y el fin de la evasión de capitales; y el embajador de los Estados Unidos, indignado, lo ataca a viva voz. Desde la embajada, palabras de dinero caen sobre los envenenadores de la opinión pública y los militares que preparan el cuartelazo. Se difunde por todos los medios un manifiesto que pide a gritos el Golpe de Estado. Hasta el Club de Leones estampa su firma al pie.
Años atrás, el capitán Olympio Mourao Filho fabricó una conspiración comunista, el Plan Cohen, por orden del presidente Vargas. Ahora el general Mourao Filho compra la conspiración fabricada por el embajador Gordon.
Mourao Filho a la cabeza de sus tropas emprende la marcha hacia Río de Janeiro bajo el pretexto de salvar a Brasil del abismo. Los demás generales se le fuero adhiriendo, uno tras otro. Mientras tanto, avanzan rumbo al Brasil, desde los Estados Unidos, un portaaviones, numerosos aviones, varias naves de guerra y cuatro buques petroleros: es la Operación Brother Sam, paras ayudar al alzamiento. Era el 31 de marzo de 1964.
Goulart en el exilio
João Goulart, perplejo, deja hacer. Su colega Lyndon Johnson envía desde Washington el más cálido reconocimiento a los autores del cuartelazo, aunque Goulart todavía ocupa la presidencia, y el Departamento de Estado anuncia generosos préstamos para el nuevo gobierno. Desde el sur, Leonel Brizola intenta, sin eco, la resistencia.
Después de dos días de sublevaciones, miles de soldados tomaron Río de Janeiro en la madrugada del 2 de abril, mientras el presidente del Congreso se preparaba a anunciar que Goulart había dejado la Presidencia y que su lugar sería ocupado por Mazilli. El mandatario, un seguidor del ex presidente Getúlio Vargas, no ofreció resistencia a las Fuerzas Armadas y se exilió en Argentina, donde permaneció hasta su muerte, en 1976.
Dos semanas después del golpe de 1964, asumió la presidencia el jefe del Estado Mayor del Ejército, Castello Branco, marcando el inicio de veinte años de dictadura.
El entonces embajador Gordon llamó a las fuerzas opositoras de Goulart como "constructivas" que habrían "convencido" al presidente de "entregar el poder", de acuerdo a los documentos divulgados por la cadena Globo
Este Golpe de Estado se realizó siguiendo directivas muy similares a las planteadas por Gordon en su informe del año anterior. Esto podría demostrar, que hubo una conspiración conjunta que incluía, por lo menos, a los jefes militares brasileños y al gobierno estadounidense. De la ayuda de Washington en los días posteriores al Golpe de Estado, no quedaron dudas.
Consecuencias
Con la caída de Goulart comenzó una dictadura que se prolongó en el poder hasta 1985. Fue uno de los períodos más nefastos de la historia brasileña y también uno de los menos discutidos.
No se sabe cuántas personas murieron ni cómo fueron asesinadas en la mayoría de los casos. Las cifras seguramente no serán tan altas como las que dejó la última dictadura argentina. No obstante, los métodos utilizados fueron los mismos: censura, tortura y terrorismo.
Fin nota extraída de aquí

 

Lunes, 30 Diciembre 2013 23:15 por  Fernando Pisani