Desde hace bastante tiempo es un lugar común decir que a la oposición los une el espanto, entendiendo por este por el kirchnerismo; que carecen de propuestas y que si tuvieran el poder no sabrían qué hacer con él. Pero es un error ver las cosas así. No porque los ejemplos no sean reales, sino porque no explican verdaderamente el fenómeno y al no caracterizarlo bien, se corre el riesgo de enfrentarlo mal, o de subestimar lo que hay en el fondo.

Respecto a la primer afirmación existirían suficientes elementos para demostrarlo, toda vez que sus rejuntes y esporádicas declaraciones conjuntas

21 de mayo de 1969
por Miércoles, 22 Mayo 2013 17:17

Las diez de la noche y el centro de Rosario parece tierra de nadie. Ningún auto circula por él y las vidrieras están apagadas. De vez en cuando por aquí y por allá se ven pequeños grupos de gente cruzando alguna calle quién sabe para ir a qué lugar. Disparos aislados, también por aquí y por allá. A veces parecen itacas, otras FAL, pero los sonidos de disparos de gases lacrimógenos han cesado. Ya no se escuchan consignas de los manifestantes. De su paso quedan restos de papel quemado y fogatas apagadas. “¿Ir a casa o buscar a dónde están los otros?”, son las preguntas que se hacen quienes aún permanecen en el centro.

Hoy recibí la invitación para escribir en un boletín digital mensual, donde dicen, " La propuesta es que el boletín no tenga carácter orgánico (es decir, que no sea partidario) sino que refleje, dentro de una linea general compartida, las posiciones y los análisis de las distintas organizaciones que lo impulsan, pero también de los diversos colaboradores/lectores que deseen participar de este proyecto enviando sus notas".  Supongo que me lo enviaron porque mi dirección de correo debe estar en alguna base de datos que disponen, pues es un grupo que no conozco y para lo que voy a decir no importa su nombre

Las diversas posiciones sobre la democratización de la justicia ¿apuntan a una justicia para todos o a una justicia para pocos?; o mejor dicho aún, ¿a una justicia de todos o a una justicia de pocos?.

Y para evitar discusiones que obscurecen, o tomas de posición a favor o en contra del gobierno que impiden una reflexión algo más objetiva del problema y de sus soluciones, no hay nada mejor que alejarse del problema actual y verlo más lejos del lugar y del tiempo.

Las inundaciones no sólo tapan. También destapan. Y lo que está siempre en juego, nos demos cuenta de ello o no, es la capacidad -incluyendo la fuerza- que tenemos para enfrentar y resolver los problemas. Esa capacidad se incrementa o se debilita, según lo que hagamos y según lo que dejemos de hacer.

En estos días se ha notado una exacerbación de opiniones en contra de la Política y de los políticos que en la superficie recuerdan al “Que se vayan todos” de la crisis del 2001. O ataques contra cierta militancia juvenil por identificarse políticamente.

Rosario y Santa Fe se han convertido en dos de las ciudades de mayor nivel de violencia de la Argentina. Situación agravada por no existir un buen diagnóstico del problema ni algún plan de ataque al mismo, sólo acciones aisladas. Lamentablemente el mayor esfuerzo está orientado a endilgar las responsabilidades en otros, sin asumir las propias.

Por supuesto que este no es un problema sólo de estas ciudades, ni de la provincia de Santa Fe, ni de Argentina. Más motivo para concluir que ante la violencia o la inseguridad no alcanzan las frases rimbombantes, sea para acusar al otro, sea para anunciar alguna realización que en realidad no cambia nada.