Radios para todos, Goebbels y el gorilaje actual

El "para todos" es algo que molesta a las élites, y más que a las élites, a aquellos que en su fuero interno se consideran superiores a otros, por color de piel, cultura, herencia familiar, dinero o inteligencia. Y molesta a aquello que la voz popular denominó "gorilismo", que se ha ido renovando generación tras generación, permaneciendo su esencia inmutable.

Una notebook para cada chico, el "futbol para todos", una educación secundaria para todos y todas (recordemos que la ley de educación promulgada por Nestor KIrchner establece la obligatoriedad del secundario), la futura "Señal digital para todos", así como otros "para todos", y peor aún si es "para todas y todos", deben ser combatidos, denigrados, calumniados, en lo posible erradicados.

Un ejemplo del gorilismo actual es una nueva campaña por internet y redes sociales: bajo el título "¿Coincidencia?" se divulga una foto donde se lo ve repartiendo radios a Goebbels, el jerarca nazi encargado de la propaganda del Tercer Reich, famoso por aquella frase "Miente, miente, que siempre algo queda".

 goebbelsrepartiendoradios

La imagen va acompañada por el siguiente mensaje: 

"¿Pura coincidencia?   El 29 de octubre de 1938, Goebbels repartía radios a un costo ínfimo para los alemanes, tenía la particularidad que sólo se podía sintonizar la emisora oficial ¿saben cómo se llamó el programa?... "RADIOS PARA TODOS", cualquier parecido con la realidad argentina actual es pura... ¿coincidencia?

Mas allá de que da pena ver cómo ciertas personas destilan veneno y se consumen con un odio que los afecta más a ellos que a los destinatarios de sus calumnias, es interesante hacer un análisis de dicho texto y encontrar las diferencias y similitudes con la Argentina de hoy.

Comencemos porque los aparatos de radio y televisores que tenemos en Argentina acceden a decenas y cientos de señales, no a  una como bajo el Tercer Reich. Y lo que este gorilaje evade es que la mayoría de esas señales radiales y televisivas están controladas por muy poco medios que forman parte del poder económico, ideológico y político que ha dominado a la Argentina durante décadas y décadas. También evade que el actual gobierno hizo suyo un reclamo y lucha de décadas y hoy tenemos una nueva Ley de Medios Audiovisutales que promueve que haya más señales, más voces, más diversidad y son los anti-K y pro monopolios mediáticos los que se han opuesto a dicha ley y quieren conservar el actual status quo, con un moder concentrado en el manejo de la información y la desinformación.

Lo hemos visto y padecido con claridad cuando la disputa con las corporaciones agropecuarias contra la Resolución 125, en el 2008, y en muchos casos más: no importa si la radio o si el programa hablaba del tiempo, de chismes, de música o era un informativo, la prédica en contra del gobierno y a favor de las multinacionales, -directa o indirectamente, abiertamente o a media lengua-, era incansable, tenaz y monocorde. Incluso hoy lo vemos con el tema de la inflación, el control a la venta de dólares, etc, etc.

Estos medios hegemónicos son los continuadores de Goebbels en lo que hace al marketing de las posturas neoliberales, de derecha, racistas, discriminatorias, anti kircheristas.

El poder de esas corporaciones mediáticas, que obviamente exceden lo mediático desde hace bastantes años, construyendo discursos, contruyendo "realidades", fortaleciendo políticas, impregnando lo cultural, está expandido en cientos de cuestiones cotidianas que consideramos como naturales pero no lo son. Vamos a un bar y en el televisor está sintonizado en TN (grupo Clarín); buscamos un diario y el que está en dicho bar es Clarin y si es en ciudades que tienen diarios, seguramente estará también el diario local, que será socio del grupo Clarín, o del grupo Vila. Y si hay otros diarios son Ole (también del grupo Clarin) y La Nación, socio de Clarin en su negocio de Papel Prensa y en la defensa de los privilegios de la minoría propietaria de grandes extensiones de tierra, de los grandes bancos, de las grandes corporaciones industriales, extractivas y de servicios.

Que esos diarios estén en los bares no es responsabilidad directa de Clarín, lo que es cierto, pues el del bar podría comprar otro diario o sintonizar otra señal de TV, pero no lo hace, no se lo cuestiona, no se lo pregunta, y la mayoría de los parroquianos tampoco. Forma parte de los dispositivos de dominación.

En la Alemania nazi, aquellas radios sólo sintonizaban una emisora, hoy se pueden sintonizar muchísimas, pero la mayoría de lo que emiten coincide en un mismo mensaje: en contra del actual gobierno democrático que gobierna argentina y en contra de cualquier alternativa, aquí o en otros países, que pueda tender a un cuestionamiento a su dominación o a la de sus colegas, competidores o socios.

Claro que como ahora el kirchnerismo gana con una mayoría absoluta de votos, es demasiado para digerir para cierta gente: los gorilas  apelan y apelarán a cualquier recurso con tal de cambiar esa situación.

"En ralidad esas clases bajas rara vez votan bien. Porque no tienen cultura hoy la votan a "ella", que les da la posibilidad de tener un plasma, o le regala una netbook a sus hijos"

Y para defender a los monopolios mediáticos, a la hegemonía informativa que ejercen ciertas corporaciones, dirán:

"es falso que sean monopólicos, es falso lo de la hegemonía, ¿no perdieron acaso las elecciones? ¿No ganó acaso la viuda con el 53% de los votos?"

Ocurre que el proceso electoral no fue una guerra de medios oficialistas vs medios opositores. Si hubiera sido así el gobierno no hubiera pasado ni el 8% de los votos, habida cuenta las audiencias de cada medio y el ranking de lo que miden los programas. Sin ir muy lejos, el ejemplo máximo de "programa oficialista" es "6,7,8", que se trasmite  una hora y media cuatro o cinco días a la semana, y mide 2.3% de audiencia y el canal del Estado tiene un ranking diario de 1.3% (http://www.ibope.com.ar/consultas/television.asp, día 1 de noviembre de 2011)

Lo que aquí se enfrentaron son un discurso elaborado por los medios, sus formadores de opinión y toda la oposición, frente a la defensa de realizaciones concretas de un gobierno, frente a una coherencia concreta entre el decir y el hacer en ciertos temas, defendiendo intereses afines a los de las grandes mayorías de la población. Y el recuerdo aún fresco de a dónde condujeron el país todos los opositores frente a cómo lo está conduciendo el kirchnerismo.

Los medios siguen siendo hegemónicos y el Grupo Clarín sigue teniendo el poder de un monopolio, aunque eso hoy no les permite o asegura  bajar o condicionar un gobierno,  aunque lo han intentado y lo seguirán intentando. Si hoy no triunfaron en sus designos es porque Nestor Kirchner, Cristina y sus equipos, tuvieron la sabiduría y la valentía de enfrentarlo, aún con el 22% de los votos y también porque en la sociedad hubo una minoría que los acompañó y apoyó a pesar de todo. Pero no nos confiemos con el 54%, siguen siendo muy poderosos.

La gente que se dedica a repartir este tipo de mensaje por email y por las redes sociales, conciente o inconcientemente, responde al modelo racista, elitista, discriminatorio.

A varios de ellos lo del "Fútbol para todos", por poner un ejemplo de una de las medidas menos importantes que tomó el gobierno, les ha molestado porque han "dejado de pertenecer". Para muchos de ellos el "status", su status, es un bien sagrado, lo cultivan, lo defienden, se pavonean con él. "Sí, YO veo los partidos en directo desde mi casa, YO tengo codificado, la mayoría no"

Tienen una concepción de la democracia que los lleva a decir, al igual que a Piiñera con la educación: "lo más democrático es que se tenga que pagar para ver fútbol" y siguen con la cantinela que "el Estado gasta en eso cuando hay tantas necesidades más importantes" (y obviamente se opondrán también cuando el estado gasta en esas necesidades más importantes, dirán que el estado derrocha, hace clientelismo, etc), y argumentarán también "por qué yo, que no veo futbol, debo pagar de mis impuestos para que otros lo vean" y así hasta el cansancio.

Finalicemos con un equívoco sobre Goebbels que es muy extendido. Al principio de este texto, se ha mencionado aquella frase atribuida a Goebbels de "miente, miente, miente, que siempre algo queda", dando a entender que la recomendación de Goebbels era mentir y mentir, así algo siempre queda.

Si bien suele ser cierto que la repetición de una mentira sistemática termina instalándola como verdad o creando la duda, y hace mucho daño, a veces también se le vuelve en contra del que la hace, como es el caso de esta gente que está calumniando al kircherismo.

Pero en realidad Goebbels no dijo eso, y lo que dijo y recomendó, es justamente lo que hacen los gorilas, los antiperonistas, los antikircherista, los macarthistas de ayer, hoy y de siempre.

Lo de Goebbels es peor, si se puede. Él decía, para poner en evidencia lo malignos y mentirosos que eran los judios, que para ellos una de sus máximas era que "Una mentira repetida mil veces... se transforma en verdad"

Cámbiese la palabra "judios" por "Nestor Kirchner", "Cristina Fernandez", "kirchnerismo", etc y quedará en evidencia la actitud discriminatoria, calumniadora, y si pudieran, represora. ¿Pura coincidencia?

Miércoles, 02 Noviembre 2011 09:48 por  Fernando J. Pisani