Sintonía fina, munición gruesa

La tragedia en Once en el Ferrocarril Sarmiento y los discurso de la presidente en Rosario, el 27 de Febrero, y en el Parlamento son elementos claves para recontextualizar discusiones sobre “el modelo”, sobre por dónde pasan los cambios hoy en Argentina, los cómo, los con quién, los cuándo.

La polémica, siempre dada y siempre por dar, reclamada en Rosario por Cristina, (“hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”), no puede ignorar ni subestimar que hay mucho odio y demasiados intereses contrapuestos en juego.

sintonia 27 cristinakircher01Ni bien terminó su discurso del 27, ya un canal de televisión rosarino -bah, es un decir lo de rosarino-, cuestionaba a la presidente por faltar el respeto al Bicentenario de la Creación de Bandera, a Rosario, pues hizo un discurso “demasiado autoreferencial” y “habló de temas políticos ajenos a la conmemoración”.

En el diario la Capital, podemos leer opiniones anónimas como:

el discurso de la presidentA fue algo patético..! parece una falsa actriz de telenovela mexicana fingiendo las lagrimitas para dar lástima (en lugar de eso da vergüenza ajena..!)”

Lamentable, politizó un acto que no debía tener color político, más que el celeste y blanco. Me indignó mucho que haya comenzado su discurso, alentando a las masas y entonando un cántico peronista.”

Binner, molesto, señaló “otra vez confundimos la bandera argentina con las banderas partidarias” y amplía:

"Cuando se cumplieron los 200 años del 25 de mayo de 1810, no hubo en ese acto banderas blanquinegras, sino celestes y blancas y eso es lo que pretendíamos para el 20 de junio y no lo logramos. Ahora en ocasión de los 200 años de la bandera, causó mucha pena ver como la bandera argentina quedó subsumida en toda una serie de propuestas de cada uno de los sectores del partido de gobierno" (…) ”en la gestión en el trabajo cotidiano usted puede tener felicitaciones por aciertos o reprobación por errores, no es el problema. El problema es confundir lo que es un acto patrio con un acto partidario. Es lo que lleva a que Argentina no encuentre un camino de unidad”. (aquí

Parece olvidar Binner cuando era gobernador y organizó el acto del 20 de junio de 2008, mucha celeste y blanca y fanfarria militar, casi nadie de gente y el tufillo propio de algunos stand de exposiciones ganaderas. El propio diario La Capital, opositor al gobierno nacional, señala al día siguiente: “Los discursos del gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz estuvieron signados por el conflicto agropecuario” (aquí)

Entonces no cuestionó el paro y lock out patronal que se extendió hasta el mismo día 20 de junio. Pero sí criticaron a Cristina del “faltazo” (no tanto Lifschits, que valoró su gesto de no ir para evitar provocaciones). Poca memoria.

Binner, los radicales y cía se habían encolumnado con la Mesa de Enlace, y los ruralistas habían amenazado a Cristina de una “recepción” si venía Rosario, incluso alguno de sus dirigentes, no sólo propiciaban un la renuncia de CFK, sino que hasta el propio vicepresidente de la Sociedad Rural Ricardo Buryaile, llamaban a disolver el Congreso si este no votaba según sus intereses. Y el clima era mucho más grave que los huevazos a un diputado de la Nación (Rossi), que no era poco.

Es cierto que la mayoría de los asistentes de este 27 de febrero de 2012, que eran muchos, fueran partidarios o simpatizantes de Cristina. Y unos cuantos con sus banderas. (El acto lo organizó el gobierno socialista provincial y la intendencia Rosarina también socialista, ¿el territorio de los socialistas, no?).

También podría haber molestado que la presidente, antes de comenzar su discurso, bajando un poco los dos micrófonos, acompaña un pedazo de lo que la gente estaba cantando

no nos han vencido, somos de la gloriosa juventud peronista ..... de Perón y de Evita, a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos, no nos han vencido... Gracias...”.

Pero en realidad lo que molestó fue su discurso. Lo que consideraron inapropiado fueron muchos de los conceptos expuestos que, según ellos, son partidarios. ¿Fue el de Cristina un discurso partidario? Para nada. (Puede verlo aquí quien tenga dudas). Es más, probablemente si hubiera sido un discurso partidario no hubiera molestado tanto.

¿Y por qué molestó a cierta gente y al mismo tiempo causó placer, emoción y admiración a otros?: Porque fue un discurso partidista. Es decir, CFK, como suele hacer ante distintas situaciones y temas, no se puso en una postura imparcial, que la mayoría de las veces esconde una defensa del más poderoso o del status quo. Cristina tomó partido y defendió su toma de partido. No un partido como el Peronista, Justicialista o lo que sea. Sino una toma de posición.

 

¿Qué Unidad?

Cuando Binner dijo que “El problema es confundir lo que es un acto patrio con un acto partidario. Es lo que lleva a que Argentina no encuentre un camino de unidad”, en realidad él también está tomando un partido, él está pregonando y defendiendo otra idea de unidad. Y no se da cuenta, o no admitirá, que en realidad en Argentina se está encontrando -y construyendo- un camino de unidad.

No de unidad de todos los habitantes argentinos bajo una bandera que supuestamente nos une a todos -bandera que por años fue alevosamente utilizada en contra de la mayoría de nosotros y que sólo en un arduo, doloroso y tortuoso camino la estamos recuperando-.

De unidad de una parte de los argentinos y argentinas que quieren, buscan o se esperanzan con un cambio hacia adelante. No con la unidad de quienes intentan para las próximas semanas un resurgir de la Mesa de Enlace y suprimir las retenciones, ni unidad con los que se regodearon con la tragedia del Sarmiento porque les dio la oportunidad de pegarle duro al Gobierno Nacional. No con la unidad de los que propician la timba financiera, especulan o defienden al super explotación del trabajo; o quieren la vuelta al FMI y al neoliberalismo en el gobierno. Seguramente ellos también quieren una unidad nacional, su unidad: la unidad del sometimiento a sus intereses, la unidad de la abdicación de la mayoría del pueblo.

Un cosa es que CFK tenga la difícil tarea de gobernar para todos, atender a todos los intereses, lograr consensos entre todos o al menos no conflictos agudos, tratando al mismo tiempo de favorecer un poco o mucho a los sectores más desposeídos, y otra que los cambios pueden lograrse sólo a condición de primero conseguir una unidad de todos los habitantes o de todas las fuerzas políticas, económicas, ideológicas y sociales existentes. Quién pretende esto último en realidad es funcional a no hacer nada que atente con algún interés dominante.

Entonces hagámosnos de nuevo una pregunta: ¿Está mal en un acto de homenaje a la Bandera y a Belgrano expresar partidismo? ¿Debía ser un discurso imparcial y descomprometido, ambiguo, histórico académico o generalista que satisficiera a todos? ¿Un discurso del tipo del “Gran Acuerdo Nacional” o del Billiken”?

La respuesta nos la da el mismo Manuel Belgrano y la misma creación de la bandera que conmemoramos este 27 de Febrero. Es más, la lógica del discurso de Cristina no puede entenderse cabalmente si no se parte desde donde ella partió.

Para quienes no estuvieron, ni vieron el acto por TV, previo a los discursos, el festejo incluía la aparición de alguien personificando a Belgrano, montado en un caballo, con la bandera en una mano, dando un breve discurso frente al palco y a la multitud. Entre otras cosas, el personaje mencionó que el acto más importante de su vida fue crear la bandera. Luego tomó el juramento a los presentes, rememorando lo ocurrido 200 años atrás.

Cristina, con esa facilidad de palabra que la caracteriza, empezó su discurso yendo directo al punto:

 Recién, y quiero agradecer a quien interpretó a Manuel Belgrano y nos invocó para el juramento, decía que tal vez, no era lo más importante. Es que lo más importante que hizo Belgrano, como lo hicieron miles de argentinos, como él decía, patricios, criollos, paisanos e indios, fue la decisión de luchar por la Patria y por la libertad. Esas son las decisiones que marcan a los hombres y a las mujeres a lo largo de su vida.”

No dijo nada nuevo para ella, ya en el aquel duro 2008, en Hurlinghan, donde conmemoró el acto del Día de la Bandera, Cristina pidió seguir el legado de Belgrano que eligió defender a la patria.

 Belgrano es mi prócer preferido, y todos recuerdan de él la creación de la bandera, pero no es lo más importante de su legado; fue un gran patriota que amó profundamente la escuela pública y tuvo un gran compromiso con los pobres”, consideró

Es decir, si “unidad nacional” es hacer lo que todos están de acuerdo -estableciendo un mínimo común denominador- o como suele ser, es aceptar las opiniones de “las fuerzas vivas” u obtener el visto bueno de los principales poderes de Argentina; si se debe ser “imparcial” frente a los diversos intereses reales y enfrentados, al punto que nadie junto a la Celeste y Blanca pueda enarbolar alguna bandera que no sea aceptada por otros, Belgrano es la antítesis de todo ello, de esa “unidad”.

Si ya Belgrano molestaba en Buenos Aires por sus posiciones, lo fue más cuando se lo quisieron sacar de encima. Belgrano siguió tomando partido. Y la bandera que creó, lejos de ser un símbolo para unir a todos, fue un símbolo de clara división y de toma de partido: nosotros estamos de este lado e invitamos a sumarse a este lado, a defender este lado.

 Y no sólo desoyó las prohibiciones que emanaban de gobierno de la naciente Argentina respecto a la bandera, sino que luego cometió otra tropelía peor: no cumplió la orden de hacer un éxodo desde Jujuy a Córdoba, con todos los pueblos del norte, y de no presentar combate. Comenzó el éxodo, sí, pero lo frenó y enfrentó a los realistas en Tucumán, ganando y luego recuperando terreno cedido enfrentándolos en Salta. Con ello paró la ofensiva española que de seguir, hubiera puesto en jaque a la Revolución de Mayo. Por supuesto que luego fue arrestado y procesado (derrotas de Vilcapugio y Ayohuma mediante, en el Alto Perú, aunque en este caso, ordenadas por el Triunvirato, con Belgrano enfermo de paludismo. Luego retorcederá a Salta y le da el mando a San Martín. Enfermo, en Buenos Aires le esperaría un Consejo de Guerra y un arresto en Luján por unos días)

E inmediatamente de decir aquello sobre Belgrano, Cristina arremete contra el colonialismo, defiende nuestras Islas Malvinas y luego señala:

Pero en 200 años también hay otras formas de colonia. Porque, qué es el término “colonizar”, es dominar. La psicología del colonizador sobre el colono, es la subordinación física, intelectual y económica; esa es la verdadera colonización. No crean que la colonización se expresa únicamente a través de la dominación militar. Eso fue en los anacronismos del colonialismo de fines del siglo XIX y parte del siglo XX.”

A partir de allí lo relaciona con el 2003, con una patria “dominada por los agentes y sectores económicos desde afuera y desde adentro (que) la habían devastado” y pasa a reivindicar lo realizado por Néstor Kirchner: generación de puestos de trabajo, paritarias y mejoramiento salarial, construcción de rutas, viviendas y se detiene en una medida que considera trascendente, “no al ALCA” y al pago de la deuda con el FMI para que “en la Argentina la economía la vuelva a conducir el presidente de la República Argentina y no desde afuera.”. Siguió con otras medidas de amplio reconocimiento (hoy, no cuando las propuso) como la Asignación Universal por Hijos, la construcción de 1318 escuelas en todo el país, las casi 2 millones de netbook repartidas, la repatriación de 870 científicos.

Y también se detiene en un aspecto poco comentado y conocido, la deuda del corralito:

Digo, si tuviera que hablar hablaría de recuperar, de preparar, de producir, de invertir y también de pagar, porque hasta eso también tuvimos que hacernos cargo, de pagar una deuda que no habíamos generado.

Este año estamos terminando, argentinos y argentinas, y lo digo para que aquellos que decían no pagar la deuda externa, estoy hablando no de la deuda externa, estoy hablando además de esa que renegociamos y que hoy es un modelo para muchos países del mundo; estoy hablando de la deuda interna.

Este año, este gobierno termina de pagar el BODEN 12. Ustedes dirán qué es el BODEN 12. Yo les cuento que es: es el “corralito”, son los miles de millones de dólares de los argentinos que tenían depositados en los bancos y los pagamos nosotros, no los bancos ni los gobiernos anteriores.

Este año terminamos de pagar, desde el año 2005 a la fecha, en 8 cuotas, 19.541 millones de dólares que les devolvimos a los argentinos que tenían dólares en los bancos.

Por eso digo que hay que ser solidarios para con aquellos argentinos que nunca vieron un dólar en su vida ni nunca fueron a un banco, y seguir trabajando con fuerza por la patria.

Esos son los homenajes que querría Belgrano, esas son las acciones que querría San Martín y Néstor, es que él las hizo, es que él las hizo.”

Por supuesto que se podría criticar a la última afirmación, en lo que hace a Belgrano y San Martín, ya que uno no sabría que querían hoy. (Belgrano en su momento propiciaba una monarquía formal incaica como manera de gobierno, San Martín defendía el liberalismo, que tenía otro sentido en aquella época, pero tampoco corresponde traer sus pensamientos textuales a una realidad muy distinta).

Pero nadie puede negar, al menos nadie con alguna dosis de honestidad intelectual, que no es descabellado suponer que el no al ALCA, la construcción de escuelas, generar trabajo, mejorar las condiciones de vida, estimular la producción se inscriben en las luchas abiertas por Belgrano y San Martín. Se podrá desacordar con la política del gobierno, pero sería de necio o de mala leche negarle el derecho a intentar inscribir sus acciones en aquellos legados o pedirle que silencie sus posicionamientos, justamente en un día donde se conmemora las decisiones de un hombre al cual sus convicciones de cómo defender a la patria lo llevaron a desoír órdenes y producir divisiones, o mejor dicho, poner de manifiesto más claramente las divisiones que existían entre los propios habitantes de argentina, incluso entre sus sectores más jugados por dejar de ser un virreynato.

La tragedia de Once

Cristina continúa su discurso haciendo referencia a la tragedia del ferrocarril Sarmiento en Once.

¿Correspondía hablar de ello?, es una pregunta capciosa de quienes le buscan la quinta pata al gato.

Sí es válido criticar lo que que dijo, si fue poco, si fue mucho, pero acusarla de politizar el acto por referirse a ello es una estupidez insostenible. Por otro lado, todo acto patrio es o debiera ser político, en el sentido general y positivo de la palabra política. Además, la historia tiene sentido fundamentalmente para el presente y el futuro. El pasado por el pasado mismo poco importa, salvo a los eruditos o los diletantes.

Inmediatamente después del choque del tren, asqueaba ver como algunos se regodeaban con el accidente. Contaban los incrementos de los muertos como goles de su equipo favorito, en al especulación de que cuanto más muertos y heridos, peor para el gobierno nacional.

Desde el minuto uno que los medios hegemónicos se enteraron del accidente la castigaron duro y parejo, tanto para acusarla de responsable política de la tragedia como por no hablar y referirse al tema.

Más allá de la falsedad de que la presidenta no dijo nada (de hecho entre otras cosas decretó dos días de duelo nacional por la tragedia y tomó la decisión de suspender el Carnaval), es cierto que la presidenta no se mostró en público y ni se refirió al tema en la forma de discurso como nos tiene acostumbrados, y eso dio pié a fomentar especulaciones (“el gobierno quiere sacarse de encima la tragedia ..” Clarín aquí  )  y cargar aún más las tintas en las acusaciones al gobierno y ciertos funcionarios (“No se puede acusar al menemismo: este gobierno hace 9 años que está en el poder y no hizo nada por revertir la situación, esto es de su responsabilidad”)

Es más, volvieron planteos cuasi destituyentes: no sólo se tienen que ir tales funcionarios sino quien los puso (la presidente). Y se le dio bastante prensa a cánticos minoritarios (“que se vayan todos y no queden ninguno”)

No es objetivo de este escrito analizar u opinar sobre el accidente ferroviario, ni de las mentiras que instalaron los medios hegemónicos (que el piloto en estaciones anteriores había planteado a la torre de control que tenía problemas con los frenos y en vez de ordenarle que pararan, se le ordenó “seguí, seguí”), ni que estamos hablando de una empresa privada, una SRL, donde el Estado no gerencia y sólo puede -y debe- controlar y eventualmente intervenir en lo macro, y en lo micro controlar algunos aspectos (habrá que ver si esos aspectos lo hizo y cómo, por lo que se ve parece que deja mucho que desear). Obviamente que aún si se llegara a constatar que hubo una falla humana o una falla de frenos dentro de lo accidental, y la empresa -y los funcionarios que estén involucrados- puedan zafar en algo desde lo legal, esto no quita que el tema no puede quedar así, pues lo que está mal es más de fondo y la tragedia lo pone en escena.

Sea por el lado de falla humana o por el lado empresarial, está de más decir que ello no exime al gobierno de sus responsabilidades sobre el transporte público, su política su subvenciones, sus aciertos y desaciertos. Pero de ahí a acusar de principal responsable de ese choque o de reclamar que se vaya como hicieron algunos...

Recordemos otra tragedia, también de un transporte público de una empresa privada, con más cantidad de muertos, 65, el avión de LAPA, el 31 de agosto de 1999. A nadie se le ocurrió pedir la renuncia de Menem ni se lo acusó de responsable del accidente, más allá de que una parte de los responsables fue la Fuerza Aérea, del cual él era el Comandante en Jefe.

En aquella oportunidad la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil determinó que había sido una falla humana, un error del piloto. Pero la investigación penal incluyó como responsabilidades la cultura organizativa de la empresa y la falta de controles de la Fuerza Aérea, entre otras por permitir que el piloto volara con licencia vencida.

Finalmente el 2 de febrero de 2010, es decir, once años después, la Justicia absolvió a todos los funcionarios de LAPA que habían sido procesado menos a dos, al Gerente de Operaciones y al Jefe de la Linea del Boing, a quienes condenó por tres años de prisión en suspenso,

por el delito de estrago culposo agravado por cuanto "elevaron el riesgo permitido, al haber decidido ascender el 9 de diciembre de 1998 al piloto Weigel en el puesto de Comandante de avión B 737-200, desatendiendo las características de vuelo negativas que se presentaban en forma recurrente a lo largo de su carrera profesional, evidenciadas en su legajo técnico, las cuales se vieron reflejadas el día del accidente". También afirmó que la orientación dada a la investigación, en cuanto a que se llevó a cabo "desde un parámetro amplio de cultura de inseguridad de la empresa, fue un error que generó un enorme dispendio de esfuerzos y tiempo". (http://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_3142_de_LAPA) (El piloto y copiloto no fueron juzgados pues fallecieron en el accidente)

El avión, dicho sea al pasar, estaba en funcionamiento desde 1970, donde lo usó por veinte años la empresa Britannia Airways, luego se vendió a una empresa europea -Francesa- y años después se la vendieron a LAPA.

La diferencia básica de impacto entre un accidente con muertos y heridos de cualquier otro medio de transporte con ese tren -u otros similares que cumplen igual función- está dado por la cantidad de pasajeros que se transportan diariamente, la zona de dicho transporte y dónde se produjo (si hubiera sido igual el accidente pero en un tren que llegara a Tucumán no se hubiera logrado mediáticamente darle mismo impacto político), los malos servicios (tal mejores que 8 años atrás pero peores en saturación de la cantidad de pasajeros), las subvenciones que no se sabe bien en qué se utilizan, y el propio imaginario de lo que fue Ferrocarriles Argentinos y de cómo se desmanteló y privatizó, entre otros motivos.

Cristina señaló:

Y claro que faltan cosas, tenemos que volver a tener un sistema de ferrocarriles en la República Argentina, tenemos que volver a tener y quiero en esto, si ustedes me permiten, en esta tragedia que enlutó hace días al país, tragedia que tiene nombres y apellidos como todos los que se van, como el hijo de Jesusa, que vive en Esteban Echeverría, con los 3 hijos que le quedaron; el pibe de 15 años al que le había dado 10 pesos para que con su tarjeta de SUBE, sí, esa bendita tarjeta de SUBE que me ha costado 3 años poder montar para poder controlar exactamente qué es lo que pasa en cada uno de los subsidios, tener exactamente y comenzar con una etapa nueva donde se subsidie al usuario y no a las empresas. Pero todo cuesta, porque todas son trabas, todos son palos en la rueda por donde vayas, son muchos los intereses.”

Y luego de relatar algunas situaciones particulares de familiares de las víctimas, que dicho sea de paso muestran su involucramiento personal desde el primer momento, aunque no hubiera sido mediático, afirmó:

Yo quiero decirles a todos ellos y al resto de los argentinos, a los 40 millones de argentinos, a los que me quieren y a los que no me quieren, que saben que voy a tomar las decisiones que sean necesarias una vez que la Justicia decida.

Pero le pido algo a esta Justicia, le pido algo encarecidamente: esta pericia para determinar los responsables directos e indirectos, no puede durar más de quince días.

No le estoy poniendo plazo a nadie, por favor. Que nadie titule mañana “La Presidenta le puso plazos a la Justicia”.

Los 40 millones de argentinos y las víctimas necesitan saber qué es lo que pasó y quién es el responsable.

No esperen de mí jamás, ante el dolor de la muerte, ante la tragedia, la especulación de la foto o del discurso fácil, porque sé lo que es la muerte y sé lo que es el dolor y no tolero a los que quieren aprovecharse de tanta tragedia y de tanto dolor.”

 

Algunos puntos claves

Posteriormente Cristina empieza a poner de manifiesto la fortaleza y la debilidad del llamado “Modelo” y de su propia acción política y responsabilidades.

    1. Reconoce que esta tragedia “Es también parte de esta Argentina y de estas cosas que nos faltan hacer”

    2. Que han hecho muchas. Y agrego yo, incluso también con los ferrocarriles, poco pero algo se hizo, aunque hoy se diga que no se hizo nada en 9 años -hasta cuentan mal los años, siempre exagerando, son 8 años y tres meses,

    3. Y faltan cosas no sólo allí, ejemplifica, “sino en sectores claves de la economía como la energía.” (a pesar de que también señala que se han realizado obras por más de 20,000 millones de dólares en ese sector)

      y señala un aspecto que preanuncia una agenda importante:

    4. “Pero no manejamos el combustible, no manejamos la generación y entonces tenemos que estar importando 10 mil millones de dólares”

Y aquí viene un aspecto clave que ella planteará como relevante en la etapa que viene: el tema de los recursos. En qué se gasta, en qué se debe gastar y en las propias limitaciones. Señala por ejemplo que en la importación de combustibles hubo que importar 19,541 millones de dólares y se pregunta qué se podría haber hecho con esa suma, y pone en un ejemplo:

El Belgrano Cargas, ese magnífico ferrocarril que estoy segura vamos a poder realizar porque estamos trabajando para su financiamiento y su construcción que vincula 14 provincias, entre ellas, Santiago del Estero y también Santa Fe, sale 2.700 millones de dólares, financiado a muchos años.

¿Saben cuánto tuvo que pagar él en el año 2006 y 2007 por ese famoso corralito? Tres mil millones de dólares cada año. Ya tendríamos, por lo menos, dos Belgrano Cargas enteros hechos y en funcionamiento.”

Lo mismo si no tuviéramos que importar. ¿Cómo puede ser que en la Argentina, con una plataforma y con yacimientos, tengamos que importar 10 mil millones de dólares en combustibles?”

Por eso, yo hablo de esta nueva etapa de sintonía fina. Pero hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”

Finalmente, en este listado que estoy haciendo, realiza una afirmación que siendo en parte sensata y realista, puede constituirse en el Talón de Aquiles de esta etapa que se abre y marca, para mi, una de las debilidades más importantes a analizar y superar.

7) “Si no hemos hecho más, es porque no nos ha alcanzado la plata que tenemos para hacerlo. Porque las cosas, argentinos, y ustedes lo saben mejor que nadie, se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”

Que el gobierno hizo muchas cosas y muy importante, es cierto. Que el gobierno no hizo algunas cosas, o las hizo insuficientemente o las hizo mal, también es cierto. Y es válido y necesario que cada uno reclame lo que considera pertinente, o cuestione lo que se le ocurra. La gente, por otro lado, suele mirar desde donde le aprieta el zapato. Y suele considerar su reclamo, su necesidad, si no la más importante, ineludible y exige su satisfacción.

También es algo comprobado, que cuando mejor se está, mayores y más sofisticadas son las necesidades, deseos y reclamos. El que antes sólo pensaba en conseguir un trabajo, cuando lo tiene puede pensar en otras cosas; y un mejor sueldo llama a un sueldo aún mejor. Es normal que así sea. Es improbable que acepte con facilidad como argumento frente a una carencia o problema, que lo que pasa es que se tuvieron que hacer otras cosas, y por eso ese tema se pospuso.

Quien se mete en política o en ayudar a la gente y espera reconocimiento y gratitud, tiene garantizado que más de una vez recibirá un balde de agua fría y a veces mucha ingratitud. No de ahora, ni de aquí ni en Argentina. Desde la antigüedad esa conducta está reflejada en dichos populares, en las fábulas de Esopo y otros relatos. Todo esto y mucho más son datos de la realidad y no pueden ignorarse.

También lo es que cada punto débil del gobierno, cada error, cada metida de pata es atacada con munición gruesa y muchas veces exagerada y tergiversada. Pero como decía Néstor Kirchner, los ataques más poderosos no son causados por los errores, sino por los aciertos.

Si la corporación mediática o ciertos grupos de poder y sus defensores atacan duro y parejo, desalmadamente, a veces partiendo de desaciertos o desatenciones reales, otras porque son muy grandes los aciertos y las decisiones, otras porque necesitan inventar para pegar, es lo normal: si alguna medida afecta intereses poderosos es lógico que la respuesta que se reciba está en función de esos intereses poderosos. Lo vimos cuando la 125, la ley de medios o el matrimonio igualitario. Pero jamás la lucha por la transformación política y social fue lugar para los timoratos, mantequitas o cobardes. Así que uno debe partir de esa realidad y no asombrarse de ella.

Ahora bien. Yo supongo que quienes lean estas líneas en su mayoría es gente que quiere un cambio real en el sentido de una sociedad más justa, de que la gente esté viviendo mejor, independientemente de si propician un cambio desde la perspectiva abierta con Kirchner o desde otra perspectiva tan respetable como cualquiera.

Entonces, sin entrar a analizar la tragedia del Sarmiento, causas y soluciones, ni polemizar sobre distintas posturas que están en escena, hay algo que en política sí debemos tener en claro: es fácil ganar al Prode conociendo de antemano el diario del martes.

La crítica política vs el comentario de café.

La crítica de que el gobierno tuvo 8 años para enfrentar el tema ferroviario y no dio una solución a fondo es esperable. La presencia de los Jaime, de los Cirigliano inocultables e poco digeribles. Muchas veces el kirchnerismo pagó caro sus elecciones de aliados o socios, si no pensemos en Cobos. Pero como dije, decir 8 años de no resolver el tema de ferrocarriles no sólo es hablar con el diario del martes, sino pensar el tema del transporte con superficialidad (y digo transporte como podría decir energía, minería, telecomunicaciones, etc). E ignorar la dinámica de los cambios y de la construcción política.

Pensemos nomás en el tema ferroviario (el transporte por carreteras es peor, más difícil y lejos, muy lejos, con más muertos, dicho sea de paso).

Los ferrocarriles fueron desmantelados y privatizados en un proceso que se inició con la desinversión llevada adelante por los radicales de Frondici, con el Martinez de Hoz/Cavallo de aquella época, el maestro de todos, el liberal Álbaro Alzogaray como ministro de economía, apostando al transporte automotor, dado el dólar barato y los “Contratos Petroleros”.

El proceso de desinversión y desmantelamiento fue acelerado con Martines de Hoz (dictadura militar) y se terminó de consumar bajo el peronismo liberal de Menem. Ojo, no estoy trayendo a colación estos temas para exculpar a nadie de las actuales responsabilidades que les cupieran o decir que son aquellos los responsables. Estoy trayendo algo de historia para otro tema.

Si hoy los medios hegemónicos cuestiona al gobierno de no hacerse cargo de los ferrocarriles, si existe un cierto reclamo, -de opositores y de la misma gente-, de que los ferrocarriles deberían volver al Estado, si algunos estaban esperando que la presidenta aprovechara la situación para quitar la concesión y que el Estado se vuelva a hacer cargo de ellos, seamos honestos y reconozcámoslo: Cuando subió Kirchner la mayoría de los votantes había votado a candidatos que estaban a favor de la privatización de las empresas del Estado o que lo habían privatizado.

¿Deben volver los ferrocarriles a la gestión del Estado?. Como dije, no entraré en ese debate (sólo por referencia estuve en contra de las privatizaciones). Pero cuidado, la mayoría de los que aparecen mediáticamente reclamando que el Estado debe o debió hacerse cargo, siempre estuvieron por la privatización.

Recuerdo que cuando era chico escuchaba las criticas que hacían a Perón por haber estatizado los ferrocarriles y que generaban un millón de dólares diarios de déficit, cuando los dólares valían. Y ese planteo siguió por años y años, machaconamente, extendiendo a las demás empresas y servicios del Estado: Entel, Aerolíneas, YPF, YCF, sistema jubilatorio, y tantas otras: querían privatizar todo, incluso la educación (lo que consiguieron indirectamente en parte, dicho sea de paso, pero no pudieron privatizarla como quería por ejemplo Llach, el ministro de De la Rua).

La prédica fue constante, y los medios que usaron eficientes. Y si los militares no pudieron privatizarlos fue porque, a pesar de todo, un gran sector de la población consideraban que los ferrocarriles eran de los argentinos. Sólo un gobierno de corte popular podría tomar esa medida sin producir una desestabilización política, y así fue, Menem lo hizo.

Recordemos también que ese proceso fue antecedido y precedido por otros mecanismos privatizadores que en su momento llegamos a llamar “La Patria Contratista” que lamentablemente hoy aún tiene su importante nicho tanto a nivel municipal, como provincial y nacional.

El festival de privatizaciones, el valor ficticiamente alto de nuestra moneda, tuvo premios: la gente votó una y otra vez esas políticas (Menen dos veces, De La Rúa una, Menen por tercera vez).

¿O acaso en la elección donde se presenta Kirchner, Menem fue quien sacó más votos?. Claro que por entonces había pasado el 2001 y el quiebre de su modelo, por lo que en un ballotage hubiera perdido, y no se presentó para no darle a Kirchner la fortaleza política que hubieran significado más de un 50% de los votos. Y el gobierno de Kirchner nació con pobre legitimidad y fortaleza política, incluso con el padrinazgo y abrazo del oso de Duhalde.

Un político prácticamente desconocido, cuyo fuerte estaba en la provincia con menos habitantes de Argentina, si descontamos Tierra del Fuego (no menos de 22 ciudades de Argentina tienen más habitantes que toda esa provincia (por ejemplo una localidad como Guaymallén, (Mendoza), tiene más habitantes que Santa Cruz o Juan C. Paz, Pilar, Lanús y Banfield). Sin un aparato político propio, en un país en llamas, con una crisis total, con instituciones sin credibilidad ni fortaleza, con índices de desocupación y pobrezas inconcebibles para un país tan extenso, despoblado y rico como Argentina, con seis presidentes previos sin terminar el mandato y cinco en una quincena, con reclamos de todo tipo y en todo lugar, hablar de que el kirchnerismo tuvo 8 años para resolver el tema de los ferrocarriles es hablar pavadas.

Lo mismo que pedir una pureza en relaciones, amistades, alianzas y funcionarios. Seamos sinceros: se hizo más, mucho más de lo que la mayoría esperábamos de ese desconocido, resignados casi a un más de lo mismo.

¿Qué debería haber hecho? ¿Qué prioridades debería haber tenido distintas a las que tuvo y sin hacer trampas con el diario del martes? ¿En qué usar los pocos recursos y las pocas fuerzas que tenía?

Porque convengamos que no fue depositado en el gobierno por un movimiento revolucionario o popular organizado con un programa de transformaciones. Subió casi de casualidad, -no porque NK no lo buscara ni trabajara por ello, me estoy refiriendo sin una construcción política nacional que concitara una mayoría de votos-. Subió saliendo segundo con el 22,2% de votos en un país al borde del caos, con muchos muertos en la calle, con gente hambrienta, con la gente indignada por todo, desesperada e impotente, con grandes posibilidades que todo terminara en baños de sangre para mantener un cierto “orden”.

No le dieron mucho tiempo de vida a su mandato, se especulaba que no llegaría a los seis meses. Diez meses después de asumir, aún en la cuerda floja, da aquella orden que tanto nos -o me, para no generalizar- conmovió y a partir de allí muchos (me incluyo) empezó a mirarlo con otros ojos. Ya antes había demostrado que tenía agallas cuando decretó que los candidatos a la Corte Suprema de Justicia debían pasar por una exposición pública y cuando atacó a esa corte del menemato, sin fuerzas, con sólo 14 diputados de su palo.

Por aquel entonces ¿cuál era una de las acusaciones que se le hacía?: que enfrentaba demasiados frentes, que debía hacerlo uno por vez, de a poco. Yo mismo, cuando lo veía en conflicto contra el poder militar, la Justicia, la Iglesia, el FMI, contra empresarios, contra las leyes ignomiosas herencia de gobiernos anteriores, como la de la Obediencia Debida y Punto Final, me preguntaba si no se arriesgaba demasiado al abarcar tantos frentes. La historia estaba llena de ejemplos de que encarar muchos frentes es acercarse a la derrota. (Sin ir muy lejos, cuando Alemania en la segunda guerra mundial decide invadir Rusia, con la cual poco tiempo antes había firmado un pacto de no agresión, se cavó su propia fosa. Si no lo hubiera hecho es probable que los resultados de la Segunda Guerra Mundial hubieran sido otros, para peor nuestro.)

Así que quienes critican la inoperancia por 8 años sobre el tema ferrocarriles, incluso algunos simpatizantes o militantes kirchneristas, no están haciendo una buena lectura de la realidad ni de las prioridades.

Podríamos bajar los 8 años a 4, para evadir mis anteriores argumentaciones y reclamar que sí podría haber hecho algo distinto en los últimos cuatro años. Y es cierto, hay varias cosas se que podrían haber hecho distintas, -y habría que definir qué y cómo, para que no quedara en una mera crítica vacía-, pero en mi modesta opinión no existían condiciones de dar una solución al problema ferroviario.

Más allá del tema de los recursos, no estaba en la agenda de la gente ni del gobierno ni de la oposición. Y no me puedo olvidar que cuando sube Cristina no contó con el año de gracia que suele darse a cualquier gobernante que asume por primera vez. A los dos meses ya no tenía respiro.

Jamás en la historia Argentina ningún presidente padeció un lock out patronal con cortes de ruta sistemáticos y organizados en todo el país, propiciando el desabastecimiento de alimentos de las ciudades, con un importantísimo apoyo mediático, de toda la oposición, desde la izquierda a la derecha, y de buena parte de la población. O las campañas destituyentes, alevosamente destituyentes (el diálogo de Grondona con Biolcati en TV es una joyita al respecto, propiciando el golpe civil “)(¿hay un muchacho que se llama Cobos, no? VER)

Cuando en estos días, -dejando por un momento el tema ferrocarriles-, se le cuestiona por no haber realizado las obras viales que se propuso encarar por ejemplo en el 2009, de mucha importancia -y costo- como ampliaciones de la General Paz o construcción de autopistas o rutas en diversos lugares del país, más allá de que muchas se hicieron, parecen olvidarse que el conflicto con los grandes dueños de Argentina por las retenciones trajo, entre otras cosas no menores, no sólo quedarse sin vicepresidente, sino tener un vicepresidente presidente de la oposición. Y tampoco conocí antes tal campaña mediática y de todo el arco opositor en contra ante cada cosa que proponía el gobierno, sea lo que fuere. Tampoco podemos olvidar la pérdida de las elecciones legislativas del 2009, quedar en minoría en las dos cámaras legislativas, con los partidos del poder (los medios hegemónicos) y sus adláteres: parte del peronismo, el radicalismo, el socialismo, la izquierda. Todos ellos apuntaron con munición gruesa contra el gobierno constitucional, tratando de desfinanciarlo, entre otras cosas. (Bueno es señalar que algunos radicales, socialistas e izquierda no se plegaron a sus direcciones y aparatos, ni se sometieron a la corporaciones, y también ellos se pusieron en contra de la Sociedad Rural y cía y sus intentos destituyentes; y acompañaron al gobierno en otras medidas.)

El 54% de los votos de hoy y el respaldo político que significan para encarar acciones de mayor envergadura, que habitan a pedir más de este gobierno, a exigirle más, no deben enceguecernos y pensar que el gobierno estuvo en similar situación durante sus 8 años.

Como dije, esto no invalida críticas a cosas que hicieron o dejaron sin hacer. Hubo varias decisiones equivocadas, inadecuadas y deben ser criticadas y cambiadas, si es que ya no fueron. Y aprender de ellas. Y en muchos otros temas que no se actuó y se hubiera tenido que actuar. Y de poco sirve decir que la oposición hubiera hecho las cosas peor o que ha sido la mayoría de ella la que nos trajo a esta situación y estos problemas. Aquí la clave está en qué se hace de aquí en más, teniendo en cuenta aquella historia, por supuesto, pero la historia completa, por favor.

Así llegamos al objetivo central de este escrito. Lo que me indica, dicho sea al pasar, que este artículo lo tendré que dividir en dos partes, pues aún no llegué al tercio del mismo y ya está largo.

Como se recordará, al principio de este texto afirmaba que

La tragedia en el Ferrocarril Sarmiento y el discurso de la presidente en Rosario el 27 de Febrero son elementos claves para recontextualizar discusiones sobre “el modelo”, sobre por dónde pasan los cambios hoy en Argentina, los cómo, los con quién, los cuándo.

La polémica siempre dada y siempre por dar; reclamada ayer por Cristina, “hablo de que toquemos y que analicemos y abordemos todos y cada uno de los problemas con seriedad y profundidad”. no puede ignorar ni subestimar que hay mucho odio y demasiados intereses contrapuestos en juego.

 Sin ignorar ello, avancemos en esta polémica clave y retomemos otra afirmación que hice en este texto, cuando Cristina en su discurso señala que “Si no hemos hecho más, es porque no nos ha alcanzado la plata que tenemos para hacerlo. Porque las cosas, argentinos, y ustedes lo saben mejor que nadie, se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”.

 Para mi en esta afirmaciónestamos en presencia en algo que puede transformarse en el Talón de Aquiles de esta etapa que se abre. Y marca, una de las debilidades más importantes a analizar y superar.

Si bien es injusto analizar palabra por palabra un texto guiándome por una afirmación realizada en un discurso, la frase es ideal para desarrollar el tema.

No es cierto que “las cosas (..) se hacen solamente con recursos, no hay otra forma.”

Si pensáramos la política o las transformaciones necesarias bajo esa concepción, sería muy poco lo que se podría hacer. Y no por no tener recursos, aún teniéndolos.

El propio kirchnerismo y la propia Cristina, en su práctica, desmienten esa afirmación, por suerte.

 

Los cambios no se basan solamente en los recursos

Para cualquier transformación medianamente importante lo que se necesita, expresado simplificadamente, entre otras, son:

Decisión,

Recursos,

Fuerza

Inteligencia

 

Decisión porque si no existe decisión política de los actores principales es muy difícil lograr un cambio, incluir un tema en la agenda concreta. Y además las decisiones deben ser las apropiadas. Claro que podría desde la movilización popular, de abajo o desde multitud de organizaciones sociales, etc, presionarse a que se tomen esas decisiones (“con los dirigentes a la cabeza o la cabeza de los dirigentes), pero es un camino más difícil y el costo es mayor.

 

Recursos es obvio. Y en ese sentido Cristina la tiene clara, pero muy clara -no sé si Néstor Kirchner fue su buen maestro o un buen antecedente-. Y muchos, al menos yo, a veces pensamos por qué no se hace tal cosa, sin ponernos a medir los costos (principalmente los recursos) y las dificultades (legales, políticas, etc).

Al respecto Cristina da una vuelta de tuerca importante sobre una frase de Evita. Evita decía que donde hay una necesidad hay un derecho. Y Cristina agrega algo que suele soslayarse: “y por cada derecho tenemos que tener una obligación”.

Es fácil decir, bueno, ampliemos una calle aquí, expropiemos a todos los vecinos de tantas cuadras, total que luego les pague el gobierno que viene. O tomar una medida, por más que sea justa, sin medir las consecuencias extras.

A cualquiera se le podría ocurrir por ejemplo hoy nacionalizar y administrar estatalmente los ferrocarriles, YPF y las empresas de telecomunicaciones, como lo eran antes. Los más extremos podrían decir: expropiación sin indemnización. Los más moderados y respetuosos de la ley, expropiemos e indemnicemos (en el caso del Sarmiento es menos dramático pues es básicamente un tema de quien lo gerencia, en cambio en otros incluye gerencia y propiedad, como puede ser en telecomunicaciones). En ambas posibles medidas hay un costo económico grande y en el primero además, político. Y ojo, no es lo mismo YPF que ferrocarriles. Con YPF como empresa, el país puede ganar plata, nomás ahorrando importaciones. Pero con ferrocarriles no, pues se tenderá a que el servicio sea al costo o deficitario, pues es una forma de mejorar el ingreso de quienes lo usan. Y está además todo el reto de manejarlo y costo operativo.

También es imposible ignorar que históricamente, no sólo aquí sino en el mundo, la tendencia es que cuando una obra/empresa/servicio requiere demasiadas inversiones con baja rentabilidad en lo inmediato o en el mediano plazo, le tiren el fardo al Estado, le exigen que se haga cargo. Y cuando las grandes inversiones están realizadas y ya está en camino a la gran rentabilidad, se exija la privatización.

Conclusión, los recursos no son un dato menor y esto tiene mucha razón Cristina. La manta siempre es finita: tapa hasta un lugar, por lo que si se quiere tapar otro, es probable que alguien quede desguarnecido, aún agrandando la manta. Y está buenísimo que la manta se agrande, es una de las cosas buenas que está haciendo este gobierno, pero también da lugar a nuevas necesidades y la manta queda chica. Por lo que siempre hay que hacer priorizaciones y siempre habrá quien se sienta perjudicado o no tenido suficientemente en cuenta. Lo único que puede atemperar esto último es que se de un buen proceso politizador con participación directa de la gente en ciertas decisiones -en definir aspectos de la agenda, y en la búsqueda de fijar prioridades concensuadas y realistas. (Los Presupuestos Participativos de algunos municipios en algunas grandes ciudades son un ejemplo limitado en ese sentido)

 

Fuerza. Es imposible mantener un proceso de cambios que van a afectar intereses, minoritarios pero poderosos, sin una fuerza política y social.

Exigir al gobierno es fácil -y hay que hacerlo, no lo dudo-, pero la cuestión es ¿puede el gobierno encarar cualquier cosa, hacer cualquier cosa? ¿alcanza con reclamarle o sería bueno contribuir a construir las condiciones y fuerzas para que ello se produzca? ¿Nos ponemos desde adentro o desde afuera de lo que se pide y de lo necesario para concretarlo? ¿Nos involucraremos en las consecuencias de lo que estamos pidiendo?

Hay que tener en cuenta también que a veces medidas que serán beneficiosas para la misma gente encuentra en las mismas beneficiadas una oposición y muy fuerte. Y para no entrar en el casi suicidio que realizaron ciertos pequeños productores agrarios que se hubieran visto beneficiados con las medidas de la 125 pero prefirieron subordinarse y apoyar los intereses que representa la Sociedad Rural, su enemigo histórico (¿o no existió el Grito de Alcorta?), pongo un ejemplo fuera del país, de unos veinte años atrás en un país del África. Funcionarios y contratados de la Organización Mundial de la Salud fueron allí para tratar de reducir drásticamente la mortalidad infantil, pavorosa. La medida no requería mayor cantidad de plata ni nada sofisticado: sólo se necesitaba con hervir el agua que consumieran, para así atacar la colitis, causa principal de los decesos. La población se opuso, no lo aceptó, y el jefe del lugar, temeroso de la reacción de su gente, fue uno de los que impidieron que se realizara ese cambio de costumbres (no sé si años después se logró, lo espero)

sintonia 27 cristinakircher02Si yo tuviera que definir algunas de las banderas o brújulas -o GPS para ser más moderno- del cambio, diría mejorar la distribución del ingreso, del conocimiento, de la palabra y de la riqueza.

Esto, como traté en un articulo (ver aquí), implica entre otras, por ej.: ”Para que exista una mejor distribución del conocimiento un primer paso primordial es la producción de ese conocimiento: quién lo produce, cómo lo produce, para qué lo produce, para quién lo produce y cómo se aplica”

No puede soslayarse que hablar de mejorar la distribución del ingreso, o peor aún, de la riqueza, -algo más lejano-, implica redistribuir. Y redistribuir implica que alguien que está recibiendo más, recibirá menos (por ejemplo en vez de ganar la empresa 100 millones de dólares, ganar 80) o un jubilado de 50,000 pesos por mes, pocos pero los hay, recibir 40,000.

Y no podemos ser ingenuos o irrealistas.

La solidaridad y responsabilidad social a la empresa que muchas veces reclama Cristina o antes han reclamado otros es factible sólo en algunos. En otros prima y primará lo que ponía en evidencia en el libro “La Inflación, el Caballo de Troya del neoliberalismo” y que va más allá del voluntarismo de los involucrados. Y que se expresa con claridad en la palabra de Miltron Friedman, principal teórico del neoliberalismo, padre de los Chicagos Boys, de triste memoria para Chile y Argentina: "La responsabilidad social de los negocios consiste en incrementar sus beneficios".(pág 35 del libro que puede descargarse gratuitamente aquí)

 Cuando Cristina dice que debemos lograr la unidad nacional, que siempre que nos encontró divididos todos salimos perdiendo, está bien que lo diga, y que impulse no estar divididos. No hace otra cosa que repetir algo que dijo Perón hace 59 años, el 11 de noviembre de 1953, el día que yo cumplía 5 años :-), “el año 2000 nos encontrará unidos o dominados”. Y lamentablemente fue así, nos encontró desunidos y dominados. Pero en ese "todos" de Cristina tampoco están todos, no es ingenua por suerte. Ella misma se encarga de aclararlo: a unos pocos les fue muy bien.

Es imposible tirar para el mismo lado con quienes por ejemplo piensan:

"El salario mínimo impide a muchas personas obtener un empleo"

"Estoy a favor de bajar los impuestos bajo cualquier circunstancia, por cualquier excusa y por cualquier razón, siempre que sea posible"

Escuelas públicas: "Hubo una época en la que el sistema de escuela pública cumplía una función muy útil de manera muy efectiva, pero el incremento de la burocratización, el aumento de la autoridad centralizada, ha convertido aquello que antes era un sistema que servía, en una máquina que está triturando a estudiantes y profesores bajo sus ruedas".

Salud: "Creo que la salud debe ser pagada por la gente y no por el Estado. La mejor forma de ayudar a las personas más pobres es asistiéndolas para que obtengan un mayor ingreso, lo que se puede lograr con un sistema de competencia abierta y una economía y mercados libres" ( 22 de mayo de 1999). Friedman, libro citado, pág 139

 

Pensar que el gobierno, por más piola, voluntarioso y valiente que sea, puede lograr por sí solo un significativo cambio en la distribución del ingreso, del conocimiento, de la palabra y de la riqueza, es ignorar la historia nacional y mundial y subestimar las fuerzas opuestas que están en juego.

Llenar plazas con actos de apoyo es muy importante, hay que hacerlo, pero lamentablemente no alcanza.

Se necesita un nivel mayor -en calidad y cantidad- de participación, un mayor nivel de politización y de organización acorde a esos u otros objetivos mejor definidos.

Creer que las cosas se limitan a tener los recursos suficientes es profundamente desmovilizador, como también depositar las tareas y responsabilidades sólo en la presidente y su equipo, y ponerse sólo en papel de apoyo o de “Soldados de Cristina”

Está bárbaro y además a mi personalmente me emociona cuando escucho, especialmente en momentos críticos, alzar la consigna de “Somos los soldados del pingüino”. Son consignas que tiene valor, que son necesarias. Pero flaco favor le haríamos a Cristina y al legado de Néstor si nos reducimos a ella. Hay momentos en ciertas coyunturas que por allí pasa lo que hay que hacer. Pero este proyecto necesita más que soldados. Y no me refiero que necesita también muchos coroneles, generales y comandantes, pues son términos militares que no son de mi agrado: se necesita, especialmente en la juventud, productores de ideas, investigadores y defensores de agenda, militantes estrategas, tácticos realistas y soñadores, creadores e innovadores políticos. Y no uno ni cien: decenas de miles. (Claro que es fácil decirlo...)

Aquella consigna que tanto me gustaba (y me gusta) en mis épocas de estudiante universitario en contra la dictadura de Onganía, “Seamos realistas, pidamos lo imposible” tiene un alto valor en pregreñar un mundo mejor, pero resulta demasiada abstracta y poco útil cuando se trata de gobernar, de hacerse cargo de los problemas con posibilidad de cambio o de las movilizaciones necesarias para llevar adelante las transformaciones necesarias y enfrentar los obstáculos que se presenten. Y entonces aparece el cuarto elemento de esta lista arbitraria que hice: inteligencia.

 

Inteligencia

No me refiero a la “inteligencia” de Macri y Fino Palacios. Ni a la de cualquier fuerza policial-militar legal o ilegal. Me refiero a la necesidad de producir ideas, información, conocimientos, política, teoría, ideología y mucho más.

Cualquiera de nosotros debe tener una idea de lo que se debería hacer con los Ferrocarriles. Pero probablemente esa idea no pase de las consignas, de las formulaciones generales y en todo caso de objetivos. Pero intervenir sin un plan puede conducir a una situación peor. Y un plan depende de datos, información, procesamiento de la información, de análisis económicos y políticos de las alternativas, de las implicancias. Sino es como jugar al ajedrez sin analizar lo que hace o puede hacer el contrincante; y sin considerar las posibles sucesivas movidas nuestras y de contrincante, y posibles posicionamientos.

Al respecto, en este discurso que estoy analizando, Cristina fue meridianamente clara y contundente: “Estoy harta de los que me hablan de eslóganes y consignas únicamente.”

Creo que en algún momento de su discurso alguien le grita algo así como “tenemos que ir por todo”, pues Cristina interrumpe lo que estaba hablando (del tema de la crisis internacional y de la necesidad de se baje el trabajo en negro). Y dice, medio descolgado de lo que venía diciendo, por eso supongo que alguien le dijo eso de que hay que ir por todo:

Muchas veces, para ir por todo, es necesario también que todos entiendan todo. Porque sino, ¿sabés qué te pasa? A mí me pasó: cuando se dieron cuenta que se habían equivocado, inclusive los que creían que iban a ser perjudicados, ya era demasiado tarde.”

 Muchos, incluso adherentes, criticaron la tibieza de las respuestas al problema del qué hacer con los ferrocarriles. Pero ¿está claro qué hacer? (no qué quisiéramos que ocurra) ¿están claras las implicancias fundamentales y por supuesto, su efecto en otras cuestiones que deberían -o no- ser priorizadas?. Si no haríamos la de algunos médicos especialistas, que por sólo ver el aspecto que les incuben, deciden dar x remedios o tomar x decisiones sin tener en cuenta los otros aspectos del padeciente y termina siendo peor el remedio que la enfermedad.

 Nota: La posible respuesta de “yo no tengo por qué saber qué hacer, para eso está el gobierno”, es una respuesta válida, no la discuto, lo único que este escrito está pensado para quienes creen que cada uno, desde su lugar, con sus ideas, puede aportar algo.

 Por otro lado esa inteligencia debe servirnos para sacar provecho de muchas de las críticas más injustas que se hicieron. Porque que la corporación mediática cargara -y siga cargando- sobre la no suficiente intervención del Estado, en los hechos, aún en la crítica, se bombardea a sí misma, pues ellos, los paladines de la no ingerencia del Estado, de que el Estado no debe intervenir en la economía salvo para garantizar el derecho a la libre empresa y al libre mercado, y menos aún tener empresas propias, bueno, está reclamando que el Estado se haga cargo de los ferrocarriles, y si lo pregonan para los ferrocarriles ¿por qué no llevarlo nosotros a otros temas también vitales?

Las críticas que hacen al gobierno que no se ocupa de esto o de lo otro, pueden ser utilizadas en contra de ellos mismos, aprovechando su fuerzas (como en algunas de las artes marciales), pues en definitiva contribuyen a volver a recuperar y reforzar la idea del papel protagónico que debe tener el Estado en la economía y que puede y debe tener empresas -y servicios- estratégicos a su cargo o bajo su directo control.

 

A posar la lupa

Sobre aquellos cuatro elementos, -decisión, recursos, fuerza e inteligencia-, deberíamos poner nuestras lupas.

Porque si hoy, incluso algunos que apoyaron -o apoyan- al gobierno, afirman que el actual gobierno está perdiendo el rumbo, o que se está transformando en conservador, o que ahora está más a la derecha que la gente cuando antes era quien estaba más a la izquierda, en realidad, en todo caso, lo hacen sobre la base de sus percepciones e ideas sobre lo que debería hacer el gobierno sobre tal o cual tema o grupo de temas y lo extrapola a la totalidad.

No desde la base de un plan para la etapa que piense en la totalidad de la problemática que tenemos, de las prioridades sobre ellas, y lo encare sobre esos cuatro ejes u otros.

Las afirmaciones de la presidenta sobre una parte del tema de los docentes fueron no sólo inapropiadas sino inexactas: ni los docentes trabajan cuatro horas, ni tienen tres meses de vacaciones. Es una afirmación propia de una patronal en un momento de conflicto. Y también expresa un pensamiento de una parte de la sociedad, pero más afín al votante de Macri que al de Cristina. Y deben cuestionarse. Si Cristina quizo referirse a que ese salario docente básico testigo no se refería a un salario de trabajador con una jornada de 8 horas (para evitar comparaciones inapropiadas con otros salarios) debería haberlo realizado de otra manera. Pero igual es meterse en un terreno pantanoso pues el trabajo docente tiene sus peculiaridades y responsabilidades que no pueden soslayarse. Y por supuesto que no tienen -ni los de mayor antigüedad-, tres meses de vacaciones: no podrían cumplirse los 180 días de clase, si así fuera.

 

Ahora bien, ¿puede cuestionarse el rumbo planteado por el gobierno, o su política educativa, u otras afirmaciones realizadas por Cristina en su discurso fundándose dichas afirmaciones?. Como poder, se puede, de hecho se hizo y está haciendo, pero pecan de tener el tarrito demasiado lejos, por lo que no asombrará que no le acierten.

Cuestionar el rumbo o la política educativa apoyándose en aquellas frases se termina cayendo en el mismo error de la frase cuestionada: dar afirmaciones sin fundamento, además de innecesariamente provocadoras.

sintonia 27 cristinakircher04¿Cuál es el rumbo que está tomando el gobierno en esta etapa? ¿Le faltan apuntar cosas importantes? ¿está haciendo una inadecuada lectura de la realidad y de las prioridades? ¿está cometiendo errores en algunos aspectos? ¿cuál es la fuerza real del gobierno? ¿cuál es la fuerza real de los que -gobierno o no- sostienen profundizar el modelo? ¿en dónde se apoya? ¿cómo interactúan los movimientos y fuerzas -más o menos organizadas, más o menos desorganizadas- con las prácticas del gobierno y en qué sentido?

 

Más allá de lo que dice el gobierno sobre sí mismo, en la práctica lo que está evidenciando es una insistencia de que los recursos son finitos y que hay que pensar cómo usar la manta salarial solidariamente, lo que obviamente no satisfacerá a algunos o muchos.

Respecto a otras mantas -subvenciones, etc- hay un intento aún tibio de tratar de transparentar un poco más ese tema el algunos sectores y de redefinir el uso de esa manta. Pero no se presenta fácil ni está claro qué significaría usar el bisturí hasta el fondo ni sus consecuencias.

Por otro lado, en el mensaje del congreso se evidencia algo fundamental: consolidar normativamente lo logrado (algo muy, muy necesario, pues así es más difícil que en el futuro las contraofensivas de futuros gobiernos neoliberales o de mayorías parlamentarias transitorias opuestas a los logros de estos últimos tiempos) y avanzar un poco más respecto a ciertos derechos individuales, lo que pronostica algunos frentes de tormenta con la Iglesia y sectores más conservadores.

También parece dispuesto a usar la fuerza parlamentaria con que cuenta -o que al menos cree contar, pues como siempre, en la cancha se verán los pingos-, y que le permita avanzar y consolidar aspectos instrumentales de lo que hace a un mayor control y mejoramiento de la intervención del Estado en la marcha global de la economía (lo del Banco Central se inscribe bien en ello)

Y así otras definiciones similares que parecen demasiado poco para quienes están convencidos, con algún fundamento, que el propio proyecto político kirchnerista se apoya en el propio avance, y si no se avanza significativamente se retrocede, con resultados inciertos no sólo respecto al planteo transformador sino en los próximos recambios parlamentarios o conflictos que siempre están amenazando aparecer (los sectores más poderosos del campo, etc)

Pero también hay otro lado en todo esto. Y no me refiero a la oposición ni a las corporaciones, que siempre están y ya vimos que viven usando munición gruesa cada vez que pueden o la dejan. Me refiero a los sectores dinámicos de la sociedad.

Un caso típico fue la ley del matrimonio igualitario, donde la fuerza básica, o el fundamento básico de esa transformación no estaba en el gobierno, sino en un empuje casi subterráneo de años y años. Hoy hay varios temas que seguramente cobrarán su lugar en los próximos años si tienen la suficiente fuerza como para que el gobierno los asuma y ponga en su agenda, como el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo (léase aborto), donde probablemente las fuerzas incluso parlamentarias se tensen más aún que con el matrimonio igualitario, o la ley de medios.

Y este aspecto, no lo que quiere o puede hacer el gobierno respecto a la “profundización del modelo”, sino lo que parte de la sociedad pueda empujar, avalar, proponer, o incluso aceptar, está uno de los condicionantes de este proceso y una de las claves para seguir hacia adelante.

Por eso deberíamos preguntarnos, pero centrados en la realidad y en lo concreto, no meramente en el campo de los deseos o de los objetivos (importantes ambos, pero no suficientes) y analizar más en detalle cuál deberían ser los puntos claves de la agenda, qué prioridades están marcadas o deberían marcarse, si lo que se hace contribuye lo suficiente para la construcción política o si es necesario más, y todo a la luz de las cuatro cuestiones que mencioné más arriba de tener en cuenta: decisión, recursos, fuerza e inteligencia, sabedor de que es una división artificial (podría ser otras) sólo para ayudar al análisis, pero que en la vida lo encontraremos todo mezclado y sin límites entre sí y en mutua dependencia.

La propia Cristina se encarga de remarcar que no es momento del hacer por hacer ni de tomar decisiones demasiado influidas por la presión de la coyuntura, los dolores y la bronca.

Tenemos que aprender de las cosas que nos pasaron; tenemos que ser más inteligentes, tenemos que ser más comprensivos, tenemos la obligación de no equivocarnos en ninguna de las decisiones que tomemos porque si nos equivocamos, va a ser tomada, precisamente, para ser usada en nuestra contra.”

Entonces sí cobra relevancia una mejor discusión de la llamada sintonía fina. Porque tal vez, la sintonía fina no sólo sirva para ir haciendo los ajustes de lo que se viene haciendo, replantearse priorizaciones, desandar caminos y encarar otros. Tal vez la sintonía fina también nos sirva para detectar que es necesario en algún aspecto usar munición gruesa. Entonces la sintonía fina también nos servirá para ajustar la mira.

Nota: Interrumpo aquí este texto, que espero continuar en una segunda parte, porque si no tardaré demasiado en publicarlo.

La seguimos.

Fernando Pisani

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Rosario - Argentina

Martes, 06 Marzo 2012 19:26 por  Fernando J. Pisani