Dice un viejo y acertado referán que "los pingos se conocen en la cancha". Y el FAP, el socialismo de Binner, sale a vender una imagen de paladines de no sé cuántas cosas, pero es bueno conocer la profunda esencia autoritaria y reaccionaria que tienen. Y no hay nada mejor que verlos en acción con respecto al sistema educativo y aquí sólo será mostrado un botón, a un año y casi un mes de los acontecimientos que se pasarán a relatar.

La misma mañana que salió el articulo "Las Escuelas Técnicas" en el diario La Capital, el día 12/11/2012, el Ministerio de Educación de Santa Fe buscó localizar al docente que lo había escrito para ...... saque usted sus propias conclusiones de la lectura de esta Cronología. Y no  fue ni es un caso aislado, aunque fue el primero en tomar marcada relevancia pública y que, sin ser esa la única ni principal causa, fue uno de los motivos que precipitó la renuncia de la Ministra de Educación.

Cualquier análisis que hagamos de la situación que se desencadena en Córdoba, y luego se extenderá al resto del país, será demasiado limitado, no sólo por la complejidad del tema, sino por las ramificaciones y consecuencias posteriores al “cese” del conflicto. También implica una radiografía de la sociedad que tenemos, de cómo somos y cómo actuamos. Y lo que se ve en ella no es para tranquilizarse.

Ya se escribió y habló bastante sobre la impericia de De la Sota, sobre su política de “seguridad” en estos últimos años (aumentar desmesuradamente la fuerza policíaca creando más problemas que lo que resolvía, incluso creando más inseguridad a un sector de la población, vulnerable justamente a esa policía y no justamente por ser delincuentes). También sobre cómo manejó (o mejor dicho no manejó) la situación mientras se incubaba el conflicto y luego cuando estalla.

Aunque aún no se perciba plenamente, el predominio del neoliberalismo mundial en estas últimas cuatro décadas no sólo afectó la economía y la condición social de la mayoría de la población, sino que también a la propia democracia y a la participación ciudadana en ella.

Todos aceptamos que la democracia, incluso con sus imperfecciones, es mucho mejor que cualquier dictadura, pero no todos tenemos la misma idea sobre qué es, qué y cómo puede ser y sobre qué poderes aplicarla y cómo. Y desacordamos aún más en sobre qué, cómo y cuándo se participa en ella, lo que, por otro lado, la define realmente.

No debemos confundirnos: reconocer errores o debilidades no van de la mano de resignar convicciones para conseguir un mejor desempeño electoral. Por el contrario, los errores y las debilidades deben superarse profundizando el proyecto, recordando que en este camino emprendido no podemos empeñarnos en tropezar con la misma piedra, pero que tampoco hay lugar para timoratos.

Para el poder (poder hacer) de un gobierno basado en la democracia, especialmente cuando ese gobierno no tiene el amparo y patrocinio del establishment,

Desde hace bastante tiempo es un lugar común decir que a la oposición los une el espanto, entendiendo por este por el kirchnerismo; que carecen de propuestas y que si tuvieran el poder no sabrían qué hacer con él. Pero es un error ver las cosas así. No porque los ejemplos no sean reales, sino porque no explican verdaderamente el fenómeno y al no caracterizarlo bien, se corre el riesgo de enfrentarlo mal, o de subestimar lo que hay en el fondo.

Respecto a la primer afirmación existirían suficientes elementos para demostrarlo, toda vez que sus rejuntes y esporádicas declaraciones conjuntas

21 de mayo de 1969
por Miércoles, 22 Mayo 2013 17:17

Las diez de la noche y el centro de Rosario parece tierra de nadie. Ningún auto circula por él y las vidrieras están apagadas. De vez en cuando por aquí y por allá se ven pequeños grupos de gente cruzando alguna calle quién sabe para ir a qué lugar. Disparos aislados, también por aquí y por allá. A veces parecen itacas, otras FAL, pero los sonidos de disparos de gases lacrimógenos han cesado. Ya no se escuchan consignas de los manifestantes. De su paso quedan restos de papel quemado y fogatas apagadas. “¿Ir a casa o buscar a dónde están los otros?”, son las preguntas que se hacen quienes aún permanecen en el centro.